Purificación Cantero, conocida como Doña Chinita, celebró 100 años de vida en la localidad de Potrero Puku, Valenzuela, dejando un legado de sacrificio, valores y amor familiar que atraviesa generaciones.
Conocida en la comunidad como “la señora de los remedios”, cultivaba plantas medicinales en su huerto, ofreciendo ayuda y alivio a vecinos y familiares a través de la medicina natural y el conocimiento ancestral.
Purificación nació el 2 de febrero de 1926 y cumplió 100 años rodeada del cariño de su familia en Valenzuela, Cordillera. Esposa de Pedro Celestino Ojeda, es reconocida como un símbolo de la mujer paraguaya luchadora, y valiente.
Reside en Potrero Puku desde el año 1930, allí construyó su hogar y crio a su familia en condiciones marcadas por el sacrificio y el trabajo constante. Fue madre de 12 hijos biológicos y, además, cuidó como propios a tres hijos de corazón. Hoy, su legado familiar se extiende a 29 nietos y 35 bisnietos.
En una época sin acceso a servicios básicos, doña Chinita debía acarrear agua del arroyo utilizando cántaros y baldes, caminando largas distancias para abastecer a su familia. Todos sus hijos nacieron en su propio hogar, asistidos por parteras, reflejo de la realidad rural de aquellos tiempos.
Enfrentó la pérdida de un hijo soldado, Filemón, quien falleció sirviendo a la patria, así como la muerte de dos hijos en su primera infancia: Uno a causa de meningitis con apenas un mes y siete días de vida, y otro de solo cinco días. Actualmente, nueve de sus hijos siguen con vida.
Doña Chinita acompañaba a sus hijos hasta la escuela Luis Alberto Dacak, ubicada a unos cinco kilómetros de distancia, en una época en la que solo se accedía a la educación primaria hasta el sexto grado.
Con el paso del tiempo, la familia migró en busca de mejores oportunidades, sin perder jamás los valores inculcados: La unidad familiar, la obediencia, la lealtad y el amor por el terruño. KG