Editorial

La mezquindad de los colorados puede agravar la crisis del país

El país es una víctima de las internas de la Asociación Nacional Republicana, Partido Colorado. Los paraguayos son rehenes de un enfrentamiento entre facciones, y que concluirá tras las elecciones internas con el habitual abrazo republicano. Para eso faltan todavía diez meses, un tiempo considerable en el cual los importantes y trascendentes temas que hacen a la vida del país tendrán que aguardar a que se aplaque el berrinche de los colorados. Esta semana, la interna de la ANR provocó su primera baja: la ley de emergencia, la cual ha quedado secuestrada por la bancada cartista que se retiró de la sesión de la Comisión Permanente del Congreso, dejándola sin cuórum, lo que impidió que sea tratada la ley. No hay dudas de que la mezquindad y la miseria de los colorados ponen en grave riesgo la frágil situación del país.

Este generoso país vive en estos días un capítulo más de un show que nada tiene de entretenido: las internas del Partido Colorado. Una tradicional disputa que dura meses, provoca heridas leves y moretones, pero que siempre termina en un gran y cómplice abrazo republicano que deja atrás insultos y acusaciones.

Faltando todavía 10 meses para las elecciones internas del partido que gobierna el Paraguay desde hace más de 70 años, la pelea se ha trasladado al Congreso Nacional. Ahí, uno de los rounds fue para el movimiento cartista Honor Colorado, que dejó sin cuórum una sesión de la Comisión Permanente que debía tratar la Ley de Emergencia. Por esta razón, la ley que trata sobre los denominados Fondos Covid queda, por el momento, en suspenso.

El diputado cartista Basilio Núñez reclamó que las sesiones de la Comisión Permanente del Congreso, vigentes desde diciembre del año pasado, son nulas e inconstitucionales, ya que sus miembros participan de forma virtual, y que según el reglamento de la Cámara de Diputados las sesiones deben ser presenciales pues la virtualidad feneció a fin de año. Tras un corto debate la bancada cartista se retiró y así dejó la sesión sin cuórum. Al final se decidió pedir otra sesión de la Comisión Permanente para el próximo lunes.

Los colorados viven al parecer en una realidad alternativa. Porque mientras ellos protagonizan esta vergonzosa disputa interna, el país está –literalmente– en llamas, y la población se ve obligada a respirar el nocivo humo de las quemazones. A esto se debe agregar que la población vive abrumada desde las últimas semanas, una terrible ola de calor, signo inequívoco de una crisis climática; una sequía que es una amenaza real para la producción agrícola y como telón de fondo, tenemos frecuentes cortes del servicio de energía eléctrica y provisión de agua potable.

Considerando esto, no parece muy ambicioso esperar un detalle de simpatía de parte de los colorados para con la población del país, y que pudieran tener presente que la pandemia del Covid no ha terminado; que el país se encuentra en un escenario muy frágil con un elevado aumento de casos de contagio y fallecimientos. La crisis por el Covid no ha sido superada aún, y el sistema sanitario sigue siendo frágil y el personal de blanco se encuentra extenuado.

Es inaceptable que estos políticos mantengan a todo un país rehén de sus disputas. Es imperdonable que parlamentarios que son pagados por el pueblo abandonen sus puestos de trabajo solo por sus intereses particulares y corporativos.

En un escenario diferente pudiéramos quizá pasar por alto las tradicionales peleas típicas de las internas de la ANR. Pero no en este momento, cuando el Paraguay vive una muy delicada situación, agravada hoy por la crisis sanitaria del Covid. Sabemos además cómo terminará esta historia, con acuerdos y componendas que servirán para mantener los viejos privilegios de los mismos políticos que hoy están poniendo por encima de los intereses ciudadanos sus intereses particulares.

Este sufrido país no se merece tener una clase política tan mezquina y que muestra tal desprecio por los valores democráticos.

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