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La joven trasplantada Tatiana Benítez dice que hay familias arrepentidas por no donar órganos

La joven Tatiana Benítez, la primera niña en someterse a un trasplante de corazón en el país, lleva como bandera concienciar a todos sobre la importancia del trasplante de órganos. A lo largo de su vida pudo compartir con familiares de donantes y quienes decidieron no donar y comentó sobre el arrepentimiento, que en muchos casos, invade a las familias que no lo hicieron.

A casi 15 años de su trasplante de corazón y en el Día Nacional del Trasplante, Tatiana Benítez muestra su agradecimiento por tener una segunda oportunidad de vivir siendo la voz de aquellas personas que se encuentran en lista de espera, aguardando un milagro y que aparezca un donante.

Tatiana, de 21 años, señaló en el programa La Lupa, emitido por Telefuturo, que a pesar de que por ley todos somos donantes, la última decisión la siguen teniendo los familiares. Por ello enfatizó en la necesidad de seguir hablando sobre el tema y comprender lo que implica este gran gesto de solidaridad, pero que a la vez es muy doloroso para quienes están del otro lado.

"A mí me pone triste porque es injusto, nadie quiere pasar por una situación así, es algo que no le deseo a nadie porque tu vida depende de que alguien decida donarte y sus familiares tomen esa decisión, que es muy difícil. Es difícil perder a un ser querido y estar entre la vida y la muerte", comentó.

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Sin embargo, la joven ahora deportista sostiene que al donar los órganos de la persona que se quiere y que ya no puede vivir, se está donando una parte para que siga viviendo en otra.

"Muchas veces decimos: Nadie le pudo salvar (a ese ser querido), ¿por qué yo tendría que salvar a otra persona desconocida?, pero tenemos que dejar un poco ese egoísmo y pensar que pocas son las personas que al momento de dejarnos sus órganos siguen funcionando. Ahí tenemos un corazón que quería seguir latiendo, tenemos un riñón que quería seguir funcionando y varios otros órganos más", mencionó.

Dijo sentirse muy afectada por la situación de la pequeña Nahiara, quien esta semana fue conectada a un corazón artificial para seguir resistiendo en la espera de un donante de corazón

"Me parte el corazón que la ciudadanía no se da cuenta de lo que eso puede significar. Cuando una persona decide no donar los órganos de su ser querido. Después de estos casi 15 años que gracias al trasplante (...) tuve la oportunidad de conocer a donantes y a familiares de donantes cadavéricos, también tuve la oportunidad de conocer a gente que algún momento de su vida perdió a un ser querido y se negaron a donar sus órganos", relató.

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Prosiguió: "Cuando me conocieron los familiares de gente que sí donó, me abrazaron muchísimo y me dijeron yo ahora sé que esa decisión valió la pena, yo ahora sé que su corazoncito está latiendo en otra persona, ahora sé que sus órganos siguen viviendo y que una parte de esa persona sigue viva, dándole a otra persona esa segunda oportunidad", comentó.

En el caso contrario, de los que decidieron no donar dijo que tras el fallecimiento de sus seres queridos, las familias que la conocieron vieron lo que realmente podían hacer si hubiesen decidido donar.

"Los familiares de personas que no donaron a los que también conocí me dijeron: 'Me arrepiento porque ahora sé que los órganos no van al cielo, porque ahora sé que esos órganos, que no donamos, tenían la oportunidad de salvar a otra persona, nosotros tomamos la decisión equivocada y ahora nos arrepentimos'", recordó.

Si tenemos la oportunidad de salvar a otra persona, donemos nuestros órganos

La golfista paraguaya asegura que el corazón que lleva dentro suyo late por dos, "late por mí y late por esa persona que me donó". Afirmó que gracias al corazón de su ángel donante ya pudo vivir y conquistar muchos logros.

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"Este corazón que tiene 15 años de trasplante ya hizo de todo, terminó la escuela, pudo terminar el colegio, pudo comenzar una carrera universitaria, pudo practicar un deporte, pudo representar a su país, pudo ganar competencias; conoció a personas espectaculares, se enamoró, lloró, hizo muchísimas cosas, cada latido y cada paso fue en honor a esa persona, en honor a esa familia que decidió salvar mi vida", resaltó.

Tener una segunda oportunidad de vida la hace vivir con un sueño mucho más grande "que todos esos niños que están en lista de espera y esos adultos, todos los que están en esa cama esperando salir del hospital puedan hacerlo, que puedan vivir y tengan también segunda oportunidad".

Dijo que para que este sueño sea realidad es necesario que todas las personas puedan hablar de este tema en sus casas y tomar conciencia de la donación de órganos. "La vida hay que vivirla, y luego cuando ya no estemos, si tenemos la oportunidad de salvar la vida de otra persona, donemos nuestros órganos", acotó.

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