Edición Impresa

La falsa ilusión del espejo retrovisor

 Mario Abdo Benítez cumplió su primer mes como presidente de la República y si bien por el escaso tiempo transcurrido es prematuro aventurar conclusiones o calificar la gestión, sin embargo, hay luces amarillas en las señales emitidas desde el ejercicio del poder.

Estela Ruíz DíazPor Estela Ruíz Díaz

A diferencia de sus antecesores, Mario Abdo no tiene la gracia de los 100 días, ese tiempo impuesto como referencia para medir intenciones y eficacia de una nueva administración. Es una etapa en la que precisa lanzar señales de que se seguirá la hoja de ruta marcada en la campaña, mostrar capacidad de gestión y, especialmente, ganar la confianza e insuflar optimismo.

Ha sucedido mucho desde su asunción. Algunos sucesos desgastaron su imagen antes de asumir, como la resistida renuncia de José María Ibáñez, diputado de su movimiento, o la posición dual en el acuerdo sobre Yacyretá que le generó críticas de sus aliados opositores.

A lo largo del mes, los desaciertos del Gobierno no han sido causados directamente por sus adversarios políticos, sino por errores propios. Como si fuera un gobierno de improvisados y no del rancio abolengo dirigencial de la ANR, acostumbrado a los vaivenes del poder.

LOS DESACIERTOS. Un primer intento de diálogo político cayó en saco roto. El primer error fue la convocatoria a los partidos para debatir una eventual Constituyente sin haber testado previamente la animosidad política. No solo por lo prematuro, sino por la forma. Un tema de trascendental importancia debe liderar el presidente de la República y no un viceministro. Si bien la reforma constitucional es un asunto pendiente, no puede ser el primer paso de un gobierno que se estrena.

Los ministros también dieron pasos en falso. O esa, es la sensación que generaron sus impactantes denuncias que luego bajaron de decibeles. El ministro de Educación, Eduardo Petta, lanzó cifras sobre más de un millar de docentes políticos planilleros. Luego no dio los nombres. Luego aclaró que no todos los políticos con rubros docentes son planilleros. Luego la planillera identificada fue la esposa del presidente de Diputados, Miguel Cuevas, de Colorado Añetete.

Un caso similar sucedió con el ministro de Salud, Julio Mazzoleni. Denunció la existencia de diez toneladas de medicamentos vencidos y un descalabro financiero, detallando la deuda total de USD 250 millones, de los cuales USD 170 millones correspondían solamente a medicamentos. Y añadió que existían unos USD 500 millones en órdenes de compra de medicamentos sin respaldo presupuestario. Los ex ministros del ramo de la era Cartes salieron a defenderse con uñas y dientes. El ministro tuvo que aclarar que los medicamentos vencidos corresponden a varias administraciones y que la noticia de las deudas no era tan fresca como parecía.

Otro conflicto innecesario fue la guerra con funcionarios de Salud tras la anulación de la Secretaría de la Función Pública de un concurso “por debilidades en el proceso” para contratar y desprecarizar a unos 1.500 profesionales. Más allá de las razones que pueden ser atendibles, hubo apresuramiento del organismo que dictaminó la cuestión poniendo en pie de guerra a las enfermeras, más aún cuando Mazzoleni analiza declarar estado de emergencia sanitaria por la falta de medicamentos y la mala infraestructura de los centros asistenciales. No es el mejor momento para poner a los funcionarios en contra del Gobierno. La muestra más clara de esta improvisación fue la intervención del propio ministro de Salud y del jefe de Gabinete, Julio Ullón, quienes tuvieron que ir a apagar el incendio provocado por uno de los suyos. “No consultó con nadie, no se puede generar un conflicto como ese”, opinó un cercano al presidente, en referencia a la ministra Cristina Bogado.

La decisión de trasladar nuevamente la Embajada desde Jerusalén a Tel Avid fue otro revuelo que agregó crispación al clima político. Si bien la medida de la Cancillería está amparada en el derecho internacional y solo reencauzó lo que había torcido Horacio Cartes, en esta jugada hubo apresuramiento ya que no midió las consecuencias no solo con Israel, sino especialmente con EEUU, que ha mostrado una fuerte conexión con Mario Abdo. La llamada de atención del vicepresidente Mike Pence es una señal de disgusto.

Como si fuese una maldición, lo que sería el operativo antidrogas que daría un oxígeno al Gobierno se convirtió en pesadilla. La caza espectacular de Javier Cabaña, alias Cucho, terminó impactando en el oficialismo con la vinculación del diputado Ulises Quintana.

Fue un gol en contra.

ACUSACIÓN. La fractura colorada sigue sangrando. El presidente de la República lanzó inquietantes acusaciones contra Cartes. Habló de conspiración a través de sus medios de comunicación. En consonancia, Galaverna habló de gente que busca “incidentar la gestión de gobierno y que se habla inclusive de que no llegaría a la mitad de periodo”. El asesor político Carlos Amarilla se sumó al carro. Dijo que Cartes dejó la tierra arrasada y que su intención “es ‘minar’ al Gobierno, ponerle trabas en temas sociales, para desde ahí montar un relato que debilite al Gobierno, coincidente con el periodo en que se activa el cuco de juicio político: los primeros dos años y medio de gobierno”.

En carpas de Honor Colorado toman nota de las acusaciones, pero minimizan señalando que son juegos pirotécnicos para tapar errores. “Es un Gobierno que no arranca, necesita hacer ruido”, analizó un cercano al ex presidente.

LA TENTACIÓN DE MIRAR ATRÁS. Los gobiernos que asumen no superan la tentación de quedarse mirando el espejo retrovisor, porque políticamente da titulares impactantes. Es importante mirar atrás para corregir rumbos, castigar lo que se ha hecho mal, pero un conductor no puede quedarse en el pasado, debe fijar la mirada en el parabrisas, en el horizonte hacia el futuro.

Es cierto que hay corrupción endémica y que hay que combatirla, pero en educación se espera que el Gobierno saque al país del peor ránking del mundo. Hay que eliminar a los planilleros, pero urge más resolver la altísima deserción escolar. ¿Cómo hará este Gobierno para que miles de niños vuelvan a la escuela? Es cierto que en Salud hubo descalabro y se dejó caer la atención al público. Hay que destruir los medicamentos vencidos y meter a la cárcel a los ladrones, pero el Gobierno debe dar respuestas urgentes más allá de la corrupción.

No se está planteando impunidad, sino que el Gobierno enfatice en sus proyectos para demostrar que es diferente al que se fue. Que el enemigo principal no es el adversario, sino las condiciones socioeconómicas del país, hoy amenazadas por las crisis políticas y económicas de sus vecinos gigantes.

Mario Abdo goza de alta popularidad y está en el mejor momento para gerenciar sus ambiciosos planes con el sello de la gestión democrática y participativa. Debe concentrarse más en su gestión, delinear prioridades, marcar la cancha y hablar claro del mensaje que quiere dar a la ciudadanía en esta primera etapa de su gobierno.

De lo contrario, puede estrellarse muy rápidamente si se deja llevar por la falsa ilusión del espejo retrovisor.

Dejá tu comentario