19 may. 2026

La estudiante y la pared

¿En qué sociedad civilizada puede admitirse que la propietaria de una tienda de ropas, con ayuda de un amigo, golpee en plena calle a una joven, debido a que esta se recostó por la pared de la boutique, y potencialmente podría dejar basura en la acera?

Para justificar esta reprochable acción, la alterada protagonista explicó que hace tiempo viene soportando que los estudiantes de la universidad, que tiene como vecina, se reúnan al costado de su tienda y ensucien el lugar.

Si fuera una persona pacífica y conciliadora, lo natural hubiese sido que ella buscara la solución al “problema”, recurriendo a las autoridades de la facultad para exponer la situación y solicitarles que los estudiantes no sigan reuniéndose cerca de la tienda de al lado.

Si a la empresaria le resultaba fastidioso tener que dar unos pasos hasta la casa de estudios y pedir hablar con el decano, le quedaba el recurso de escribir una nota exponiendo el tema, y sencillamente dejarla en la Recepción de la facultad.

Sin embargo, el camino del diálogo, de convivencia amigable, no existió por parte suya. Al hallar de nuevo a una estudiante recostada por la pared lateral de su boutique, la señora de la tienda prefirió echarla a empujones y golpes.

Si para pedir algo, alguien se dirige con amabilidad a otra persona, normalmente la reacción del otro es en el mismo tono. Aunque no esté de acuerdo con lo que le plantean, se allana al pedido.

Si por el contrario, se usa un tono imperativo y términos peyorativos, es natural que la persona responda cuestionando y se ponga a la defensiva. Más aún, cuando el que pide/ordena lo hace ofendiendo y a empellones. Así se está ante una actitud prepotente.

Por eso es reprochable cómo la mujer de la tienda y el hombre que la acompañaba buscaron resolver la situación a golpes, agrediendo a una estudiante en particular, que no aceptó que la maltrataran verbalmente solo porque se había recostado por la pared del local comercial.

La mujer y su acompañante deben recibir una sanción.

Lo ocurrido es significativo como expresión de una actitud que está muy presente hoy en la sociedad paraguaya, que se volvió menos amigable, muy irascible, intolerante y siempre al filo de la violencia.

Los buenos modales, los tratos amables y respetuosos, la tolerancia, la crítica fraterna y la conciencia clara de que los otros tienen los mismos derechos que uno están cada vez menos presentes, pese al tsunami informativo y de conocimiento, y a las garantías institucionales y legales que existen en la actualidad.

El caso que comentamos tiene que servir de lección para que los alumnos de la universidad afectada reflexionen sobre cómo defender sus derechos, sin recurrir a la violencia, como lo hizo la propietaria de la boutique, si no con argumentos y por la vía institucional. Además, sobre qué es lo público y qué es lo privado y cuándo se está ante una actitud discriminativa.

El hecho debe servir también para comprender que la nacionalidad, el color, la religión, etc., de una persona, no la hace más o menos gente.

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