Opinión

Karai Octubre y los miserables

Brigitte Colmán – @lakolman

Si se olvidaron de tomar las precauciones de ingerir la dosis recomendada de carrulim el 1 de agosto, todavía están a tiempo hoy de zamparse un plato de jopara. Como están las cosas en este país, toda ayuda será necesaria para terminar este año, y afrontar el que se nos viene.

El mes de octubre se caracteriza por ser un mes difícil. Bueno, como si cada mes de este 2019 no hubiera sido lo suficientemente complicado; ahora encima de todo tenemos que cuidarnos del Karai Octubre. Como se sabe, es un personaje parecido al Pombéro, un viejito pobremente vestido y con un sombrero enorme. Karai Octubre es, de alguna manera, una personificación de la miseria, y pretende entrar a nuestras casas justo en el inicio del mes de octubre. Lo que nos faltaba...

El origen de esta historia se pierde en la neblina de los tiempos… Una versión dice que fueron los jesuitas quienes crearon esta leyenda, para que los guaraníes pudieran guardar algunos granos para los meses en que la cosecha era escasa. La otra versión, más breve es que el jopara ya existía cuando los españoles arribaron a estas tierras.

Según la tradición paraguaya, este 1 de octubre se tiene que comer el famoso jopara para espantar la miseria que trae el Karai Octubre; un plato que tiene como componentes principales el locro y el poroto, al que también se le agregan verduras diversas y bon appétit!

¡Zape de mi galaxia! Si un simple plato de comida puede alejar la miseria de nuestras casas, creo que vale la pena probar el jopara. Y, quién sabe, a lo mejor hasta nos ayuda a alejar también a unos cuantos miserables que nos hacen la vida muy miserable.

En el primer lugar de esa lista los pondría a los jueces del Tribunal de Sentencia de Paraguarí, esos que trataron con tanta simpatía a un sujeto que abusó sexualmente de su hijastra durante dos años, cuando la niña tenía entre 7 y 9; y que en el último día del juicio, pese a ser culpable, lo beneficiaron con la suspensión de la ejecución de la condena.

Lo peor de todo fueron sus miserables argumentos: “Felizmente no se probó” que hubo coito, “Consideramos que ya estuviste privado de libertad. Te vamos a dar una sanción: Ya no te vas a ir adentro. Sería bueno que recapacites”. Y el peor de todos los discursos, el que encarna la impunidad made in Paraguay: “Sos un tipo preparado, hablas bien, tenés tu profesión, mitã’i porã”, le dijo el integrante del Tribunal al abusador, que estaba en la misma sala que los familiares de la víctima.

No tengo idea de qué hay en la cabeza de alguien que califica de “mitã’i porã” a un tipo asqueroso que abusaba de una niñita; o que sostiene que antes era “normal” que los adultos toquen a las niñas.

GaYs Vs Drácula. Pero sigamos con la selecta lista. Solo por esta vez, no los voy a nombrar a destacados miserables, entre ellos conductores que no ceden el paso a los peatones, diputados que no asisten a las sesiones del Parlamento, pese a que ganan una millonada, ni a planilleros ni a polibandis ni a gente mala que explota al prójimo y a la prójima.

Hoy se ganaron un lugar destacado en la lista negra, los fundamentalistas e intolerantes de Hernandarias.

Esos que se escudan detrás de una cruz, que representa a un tipo que habló mucho sobre amor y perdón, y en cambio vienen estos a “amenazar” con esa cruz a los gays que desfilaban tranquilos por Hernandarias; como señaló alguien muy atinadamente en Twitter, “son maricones, no vampiros!”. Pero los que portaban la cruz como un arma no entendieron nada y son un hato de intolerantes, además de ignorantes.

No sé si un plato de jopara en este 1 de octubre será suficiente para inmunizarnos ante tanta prepotencia. Después de todo, hace 4 años un hogar de niños portadores de VIH de Hernandarias tuvo que mudarse a CDE obligados por el rechazo de la comunidad. Como se puede ver, esos son miserables con currículum.

Dejá tu comentario