El senador cartista Silvio Beto Ovelar ratificó su posición de estudiar la reforma de la Caja Parlamentaria como se había prometido en un principio cuando se empezó a estudiar la reforma de la Caja Fiscal.
“Mi posición muy particular es que se convierta en una caja privada, de capitalización individual, que el Estado ya no tenga que otorgar ni un solo guaraní más a la Caja de los parlamentarios”, manifestó.
Al respecto, mencionó que la versión aprobada por la Cámara de Diputados aún permite que el Estado inyecte recursos al fondo. Los diputados habían agregado en el artículo 6° inciso f), que “prohíbe todo aporte, subsidio, garantía o respaldo financiero del Estado en cualquiera de sus formas al patrimonio”.
“Yo creo que hay una mayoría para modificar esa versión, convertirla en una caja privada. Esto igual puede generar la utilización de recursos del Estado tal cual esté planteado”, anunció Ovelar.
De hecho, la ley vigente eliminó el aporte estatal desde el 2019 y aun así los legisladores maniobraron para inyectar USD 10.000 millones a su caja jubilatoria en los últimos tres años.
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El presidente de la Comisión de Hacienda del Senado aclaró que no está de acuerdo con eliminar el Fondo de Jubilaciones y Pensiones de Miembros del Poder Legislativo como plantearon los diputados de la oposición Johanna Ortega (País Solidario) y Raúl Benítez (independiente). Cree que su eliminación puede colisionar con los derechos adquiridos de quienes ya se acogieron a la jubilación.
“Pero lógicamente esto debe generar un debate interno, yo no tengo inconvenientes en aceptar la mejor propuesta, toda vez que no signifique una erogación por parte del Estado paraguayo”, agregó.
Otro punto claro para el senador es que el retorno a un jubilado no puede superar lo que aportó durante su vida laboral activa.
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Cruces entre diputados y senadores cartistas
Beto Ovelar también hizo alusión al cruce que hubo con sus colegas cartistas tras la aprobación “suavizada” de la reforma de la Caja Fiscal en el Senado, cuando los diputados dieron media sanción sin plantear cambios o escuchar a los gremios.
“Yo no creo que haya actuado pensando en el proceder del presidente de la Cámara de Diputados, solo que (Raúl) Latorre es menos antiguo que yo en esta cuestión y probablemente no tiene mi espalda en el sentido de analizar la coyuntura política y social”, dijo respecto a las posiciones divididas que hubo en el propio cartismo respecto al proyecto del Ejecutivo.
Recordó que la directiva era sancionar el proyecto de la Caja Fiscal, pero que presentó su posición tras hacer una lectura político-social de lo que ocurría, con el respaldo del presidente del Congreso, Basilio Bachi Núñez.
“La directiva era aprobar en ese momento así como vino de Diputados y nosotros le dijimos que no, y yo me hago responsable de lo actuado”, lanzó. Reconoció que esta postura le pudo haber molestado a Santiago Peña al principio, pero dijo que luego el mismo mandatario los felicitó. Admitió que si bien “ganaron los sindicalistas”, también ganó el Gobierno, porque se podía haber rechazado también el documento.
“¿Qué pudo haber pasado? Según mi interpretación, íbamos a tener una bomba de tiempo para el siguiente presidente de la República, porque en el 2028-2029, el jubilado iba a ir al cajero y ya no iba a encontrar plata, y eso hubiese sido un colapso real de la economía y podía generar un estallido social”, comentó.
A esto sumó que “el marzo paraguayo es un mes muy complicado”, refiriéndose a la histórica marcha de los campesinos –que finalmente se suspendió– que podía coincidir con las protestas de militares, policías y docentes.
A su criterio, el propio ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, también entendió la situación.