Las obras de la Red Vial Estructurante continúan activas en Luque y San Bernardino, con el objetivo de transformar la movilidad en el área metropolitana de Asunción. El proyecto busca optimizar la conectividad con el corredor logístico nacional mediante la ruta PY02. Las tareas en curso abarcan desde movimientos de suelo hasta la preparación de infraestructura de alta complejidad.
El despliegue de las maquinarias se concentra actualmente en dos puntos, según informaron desde el consorcio Rutas del Este. En la ciudad de San Bernardino se ejecutan tareas de movimiento de suelos, prosigue el extendido de la base granular y avanza la construcción de cunetas revestidas. Los responsables técnicos aclararon que la afectación al tránsito se reporta únicamente de forma puntual durante la entrada y salida de los camiones vinculados a la obra.
En tanto que en la localidad de Luque se realizan trabajos de perforación y el hormigonado de pilotes para el futuro viaducto. En esa misma zona continúan de forma paralela las labores de limpieza y desbroce en la franja de construcción. Asimismo, se ejecutan tareas de reacondicionamiento en los puentes existentes sobre la ruta que une Luque con San Bernardino.
Esta obra permitirá enlazar los flujos vehiculares con variantes, rotondas y una autopista elevada. Los trabajos beneficiarán directamente a las comunidades de Luque, Areguá, Ypacaraí, Itauguá y San Bernardino, al reducir la congestión vehicular.
Para el proyecto de la Red Vial Estructurante se prevé una inversión total estimada que oscila entre los 175 y 215 millones de dólares. El financiamiento para estas obras complementarias de la ruta PY02 fue estructurado bajo modelo APP por la sociedad concesionaria Rutas del Este, conformada por las firmas Sacyr y Ocho A, con el respaldo de organismos internacionales como BID Invest.
IMPACTO. El trazado de esta obra de gran magnitud tendrá un impacto directo sobre cientos de familias, comunidades indígenas y espacios de valor cultural y social.
Un análisis detallado del Relatorio de Impacto Ambiental, presentado por el consorcio, revela que el alcance del proyecto impactará de diversas formas a distintos sectores de la sociedad.
El relevamiento de datos abarca un universo de 742 unidades potencialmente afectadas. El sector más sensible lo componen las familias asentadas en la zona de influencia; el 49% de las unidades relevadas son viviendas que deberán atravesar procesos de relocalización o compensación. A esto se suma que el 12% de los casos identificados involucran a familias que además de su hogar, perderán su fuente de ingresos directa al verse afectados sus negocios.
COMUNIDADES INDÍGENAS. La obra atraviesa territorios con presencia de tres comunidades de los pueblos Ava Guaraní y Mbya Guaraní (Yvapovõndy, La Virginia y Tarumandymi), todas situadas a menos de un kilómetro de la traza. Estas comunidades, que ya enfrentan vulnerabilidades estructurales en educación y acceso a servicios, verán alterado su entorno directo.
El trazado también convive con el patrimonio del ex Ferrocarril Carlos Antonio López. Estaciones icónicas, vagones antiguos y cascos históricos en ciudades como Areguá, Luque y Patiño (Itauguá) se encuentran dentro del área de influencia, por lo que se aplicará un protocolo especial.
Luque, la localidad más afectada
Dentro del trazado de las obras, el mayor peso de estas afectaciones se concentra en el distrito de Luque, donde se reporta el 48% del total de las intervenciones necesarias, seguido por los distritos de Itauguá, Areguá y Ypacaraí. Además de los riesgos para el patrimonio cultural y las expropiaciones necesarias, comerciantes expresan su preocupación debido a que miles de vehículos dejarán de circular por la ciudad.