10 oct 2026

Juan Carlos Galaverna: “El Partido Colorado no realizó ningún golpe y mucho menos militar en 1947"

El ex senador Juan Carlos Galaverna realizó un repaso histórico del Partido Colorado al recordar que este martes se cumple un nuevo aniversario del retorno al poder, ocurrido el 13 de enero de 1947. Dijo que, en ese entonces, “el general Stroessner votó por la tesis de sacar a los colorados del gobierno”.

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Juan Carlos Galaverna recordó el acontecimiento histórico del 13 de enero de 1947 con el retorno del Partido Colorado al gobierno.

Foto: Archivo

En su análisis sobre los hechos ocurridos el 13 enero de 1947, el ex senador Juan Carlos Galaverna resaltó el contexto mundial, regional y nacional de la época. “En nuestro país la historia está escrita, salvo alguna excepción que desconozco, con camiseta puesta; es decir, más como vocero de una posición histórica, ideológica y política”, expresó.

Indicó que en esta nota no pretende abordar la totalidad de lo escrito o dicho sobre el acontecimiento del 13 de enero de 1947, sino ofrecer una muestra de su interpretación de los hechos.

Galaverna sostuvo de manera enfática que el Partido Colorado no realizó ningún golpe y mucho menos militar en 1947. Según afirmó, el partido reaccionó y actuó en defensa propia.

“Se cometieron excesos durante la revolución, hubo muertes y derramamiento de sangre innecesario en varias ocasiones. Pero, con el corazón en la mano y la mente lo más clara posible, puedo asegurar que el Partido Colorado no tuvo la iniciativa del golpe”, aseguró.

Cuestionó además la caracterización histórica de los militares golpistas como institucionalistas. “Es terrible que nuestra comunidad nacional considere institucionalistas a militares que pretendían gobernar solos, excluyendo a los representantes de los partidos políticos y a todo otro tipo de organización comunitaria. Es una barbaridad, una distorsión terrible de la historia”, aseguró.

Explicó que el escenario internacional estaba marcado por el final de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría, mientras que en el plano interno se desarrollaba la denominada Primavera Democrática, un acuerdo para gobernar de manera provisional entre militares, colorados y febreristas. El Partido Liberal, recordó, se encontraba proscripto.

Detalló que uno de los puntos de ejecución inmediata fue la conformación de un gabinete con paridad, aunque aclaró que el término “representación” no es el más adecuado, ya que se decidió gobernar de manera conjunta entre colorados, febreristas y militares.

Para Galaverna, el eje central del acuerdo era el compromiso del gabinete con la convocatoria a una convención nacional constituyente, con el objetivo de elaborar una nueva Constitución, dado que el país carecía de una Carta Magna legítima. “Se llamaba Constitución a la Carta Política iniciada por Franco y rematada por el Mariscal Estigarribia por sí y ante sí. Por eso era fundamental la convención nacional constituyente”, recordó.

Sostuvo que el Partido Colorado cometió entonces un error táctico que resultó muy costoso. En el marco de la movilización ciudadana previa a la elección de convencionales constituyentes, el partido convocó a un desfile partidario.
Indicó que estas manifestaciones eran habituales en la época y que el Partido Colorado fijó la convocatoria para el 7 de setiembre de 1946.

“La marcha fue un suceso sin precedentes en la historia del país. Cientos de miles de colorados inundaron las calles, demostrando una fuerza que se sabía que tenía el partido, pero que no se dimensionaba en su verdadera magnitud. Eso asustó a los militares y a los febreristas”, relató.

A partir de ese hecho, afirmó que se inició una conspiración entre febreristas, comunistas y militares para cambiar el rumbo del proceso, deshacer el compromiso de la Primavera Democrática, abandonar la idea de la convención nacional constituyente y mantener la Carta Política de corte fascista.

“El 13 de enero explota la conspiración, cuando los febreristas y los militares exigen que ningún partido político esté en la conducción del gobierno”, explicó.

Precisó que el presidente Higinio Morínigo era apartidario, no apolítico, “y estuvo en una actitud dubitativa de va y viene, de que sí, de que no, hasta que le aprietan los militares, la cúpula militar, el febrerismo y el comunismo, a sacar del gabinete a los colorados”.

Añadió que los febreristas “encantados ofrecieron su renuncia, pues el objetivo de ellos, de febreristas, comunistas y militares, era quitar el manejo de parte del gobierno a los colorados, entonces, el objetivo era directamente sacar a los colorados del manejo gubernativo”.

Relató que ese 13 de enero, durante los festejos por el cumpleaños del general Morínigo, se produjo una reunión en Mburuvicha Róga, en la que se puso a votación la exclusión de los colorados del gabinete.

“Naturalmente, la votación iba a tener un resultado contrario a los intereses del Partido Colorado, porque en el gabinete había mayoría no colorada, entre febreristas y militares”, señaló.

Indicó que en esa reunión se plantó en defensa de los intereses del Partido Colorado el coronel Enrique Jiménez, comandante de la Caballería y combatiente de la Guerra del Chaco, tanto en el ámbito militar como en el ciudadano.

Galaverna desmintió además una “distorsión histórica” que sostiene que el general Alfredo Stroessner acompañó la postura de Jiménez. “Mentira. El general Stroessner votó por la tesis de sacar a los colorados del gobierno”, afirmó.

También aclaró que no está probado que el general Díaz de Vivar haya apoyado a Jiménez y que la versión más sólida indica que se declaró neutral. A partir de esos hechos, continuó, se produjo el asalto a la Jefatura de Policía, el levantamiento en Concepción y la posterior guerra civil de 1947, con su saldo de sangre, luto y un proceso político anárquico que derivó en la sucesión de varios presidentes en pocos años.

Galaverna sostuvo que, tras 1947, el Partido Colorado no ejerció realmente el poder durante 35 años, al considerar al gobierno de Alfredo Stroessner como un interregno autoritario. “No gobernaba el partido ni mandaba, como decimos en Paraguay. Era un gobierno autoritario que formó parte del mapa geopolítico de la Guerra Fría, en el que Paraguay suscribió una obediencia total a los Estados Unidos, en un contexto en el que se instalaron regímenes militares muy fuertes en toda América Latina”, precisó.

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