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Islas Malvinas: Una reserva natural donde los pingüinos son mayoría

Millares de pingüinos de cinco especies, ruidosos leones marinos y pesados y grandes elefantes marinos, además de una riquísima variedad de aves que atraen a cientos de personas, forman parte de los habitantes naturales, mayoría indiscutible en este conjunto de islas que forman Falkland (Las Malvinas), el territorio británico de ultramar, situado a 560 km del continente sudamericano, frente a la Patagonia argentina, y sobre el cual el país vecino sudamericano reclama soberanía.

Por Susana Oviedo | Enviada especial

Estas especies ya estaban allí cuando en 1520 fueron avistadas por primera vez por la expedición de Juan de Magallanes, en su búsqueda de un pasaje hacia el Pacífico. Estuvieron cuando en 1982 los ingleses  y argentinos fueron a la guerra por el dominio de este conjunto de islas, islotes y arrecifes (más de 750) cuya mayor riqueza está en la fauna que las tiene por hogar, y en la que viven en los bosques marinos que abundan en esta parte del océano Atlántico.

Una muestra es la Isla del León Marino (Sea Lion Island) que pese a su tamaño (905 ha.) alberga varias colonias de tres especies de pingüinos, y es el lugar de reposo durante 5 meses de los  elefantes marinos, refugio de los leones marinos y hogar de 45 tipos de aves, entre ellas, un tipo de Caracará.

Allí, en  la parte más alta del lugar, se encuentra un modesto recordatorio: una cruz, rodeada de piedras, y una placa con la lista de los soldados británicos que murieron como resultado del hundimiento por la fuerza aérea argentina del destructor inglés Sheffield, el 4 de mayo de 1982, durante la Guerra de las Malvinas.  

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Foto: Susana Oviedo


A la isla, que  tiene 1,5 km de largo y 11 km de ancho, se llega a través de un vuelo local del servicio aéreo del gobierno de Falkland, que parte de Stanley, la capital. El viaje dura 40 minutos. Allí  los visitantes se alojan en una posada que un empresario privado explota por el sistema de concesión autorizado por del gobierno de Falkland.

Una fuerte conciencia de la conservación y del ahorro de energía está presente en el  alojamiento. Se aprovecha el viento y los días de sol para generar energía eólica y solar. A escasos metros del hospedaje, detrás de un cercado que les marca hasta dónde pueden llegar, millares de pingüinos con sus pasos pendulares, caminan lento y de pronto corretean. Miran con curiosidad hacia la casa de hospedaje, como presintiendo que desde los amplios ventanales de vidrio hay unos extraños observándolos con binoculares.

Algunos turistas no se resisten, y desafiando al fuerte viento y al frío salen al encuentro de estas tiernas aves marinas. Son los pingüinos Gentú, que responden a este gesto, aproximándose con timidez, pero en grupo, como pelotones, y rodean con ojos escrutadores a sus ocasionales visitas. Es cuando surge la pregunta de quién examina a quién.

En otra parte de la isla, en la playa o en lo alto de un alcantilado, entre las rocas, hacen su colonia los pingüinos de la especie Penacho Amarillo (Rockhopper), y en la costa, elefantes y leones marinos. Si uno se toma el tiempo, también puede avistar en las inmediaciones a las ballenas asesinas que se acercan al lugar con intenciones serias de cazar a los leones marinos.  

En medio de gigantescos  pastizales llamados Tussac -que es común en esta parte de la región-  o en las frías playas de esta pequeña isla también abundan los pingüinos Gentú, que cavan hoyos para su nido y pasean entre los visitantes, al igual que los llamados Magallanes (Magellanic). 70 % de los albatros negros y 20 % de los pingüinos Penacho Amarillo del mundo están en esta parte y en otras de las Islas Falkland.   

El piloto que nos transportó a Sea Lion el domingo nos saludó en inglés, como lo hace con todos los turistas. Cuando nos escuchó hablar en español, entró en confianza y empezó a conversar con naturalidad. La gran sorpresa fue su acento: hablaba como argentino. El piloto vive en Stanley desde antes de la guerra que enfrentó a la Argentina y al Reino Británico por el dominio del archipièlago, en abril de 1982.

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Foto: Susana Oviedo



Encontrar un argentino es muy difícil en este territorio británico. Pero no de otras nacionalidades, como los chilenos Rafael Muñoz y su esposa Paola y el cheff Luis, que forman parte del personal que trabaja en el hospedaje de Sea Lion.  En un censo realizado por el gobierno de Falkland  se constató que más de 50 nacionalidades están representadas en estas tierras, cuya población es de poco más de 3 mil habitantes.

Científicos, ornitólogos, jubilados de todas partes del mundo, estudiantes y muchos turistas europeos llegan a esta parte del sur del planeta para sustanciarse de su belleza, respirar aire puro, admirar los ciclos de la sabia naturaleza, tomarse  fotos para el Facebook o simplemente escapar del ruido del resto del mundo.

Los paraguayos que integran esta primera delegación que visita Islas Falkland, lo hace a invitación de la embajada británica en Asunción, y está integrada por quien suscribe este post, más el periodista Benjamìn  Fernández, el ex senador Hugo Estigarribia (ANR) y Martín Burt (PLRA).

Una amplia agenda que incluye visitar los sitios emblemáticos de la guerra de las Malvinas y entrevistas con las autoridades locales, forman parte del cronograma de la agenda que desarrollaremos a partir de mañana, y que compartiremos con los lectores.

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