Según los datos del TREP, en las internas de la ANR para la selección de candidatos a intendente se registraron 595 precandidaturas. La distribución por movimientos revela una marcada concentración bajo el lema Honor Colorado (HC), que reunió 63% de las postulaciones. Le siguieron Colorado Añetete (13,9%), Fuerza Republicana (7,8%), Causa Republicana (6,5%) y un conjunto heterogéneo clasificado como “Otros” (8,9%), integrado por movimientos locales o por agrupaciones con presencia en más de un municipio dentro del departamento.
La cantidad de precandidatos funciona como un indicador de implantación territorial de cada movimiento. Si bien el rendimiento electoral posterior puede variar, la sola decisión de competir bajo un lema específico supone la existencia de referentes organizados y de una mínima estructura local capaz de sostener una precandidatura.
En este marco, la abrumadora mayoría de postulaciones asociadas a HC sugiere una predominancia organizativa y territorial. Esto puede reflejar una mayor capacidad de movilización, sin duda, pero también hay que examinar las distintas aristas de esa adhesión. Ver si la preferencia de dirigentes locales por alinearse con esa etiqueta fue por afinidad política, incentivos organizativos o porque dicho lema ofrecía más recursos.
Sin embargo, resulta igualmente relevante examinar la presencia territorial de los movimientos nacionales considerados “disidentes”. Dentro de este grupo, Añetete es el que alcanza la mayor implantación, con una diferencia apreciable respecto del segundo, Fuerza Republicana (FR). Esta brecha sugiere que, más allá de su desempeño electoral posterior, Añetete conserva una estructura organizativa capaz de sostener precandidaturas en un número significativo de distritos. Causa Republicana, en cambio, no tuvo tanta presencia.
La distribución territorial muestra patrones diferenciados. En el caso de Añetete, se observa una presencia consistente en Concepción, Cordillera, Guairá, Caazapá y Misiones, entre otros departamentos. Por su parte, Fuerza Republicana exhibe mayor densidad de precandidaturas en Itapúa, Paraguarí y Central. La capacidad de movilización se concentra en zonas específicas del país.
El análisis de las precandidaturas de mujeres ofrece otro panorama relevante. Del total de postulaciones, tan solo el 15% correspondió a mujeres, lo que equivale a 92 precandidaturas. Curiosamente, la distribución interna muestra una clara concentración bajo el lema Honor Colorado (HC), que reunió la gran mayoría de estas postulaciones. Aun siendo este el movimiento que prohíbe el uso de la palabra “género” en los textos escolares.
Entre las 33 mujeres que finalmente obtuvieron la candidatura oficial, 31 fueron impulsadas por HC, lo que confirma la capacidad de este movimiento para promover y sostener liderazgos femeninos dentro de su estructura. Las dos restantes son una precandidata de Causa Republicana (CR) en Mariscal Estigarribia, y otra del movimiento Innovación Colorada en Fram (Itapúa).
La distribución territorial de las candidaturas ganadoras también revela patrones diferenciados. San Pedro destaca como el departamento con mayor número de mujeres electas en las internas, seguido por Guairá. En contraste, Ñeembucú, Amambay y Canindeyú no registraron ninguna mujer que haya logrado la nominación oficial.
Finalmente, vale la pena examinar la presencia de los otros movimientos, distintos a los cuatro principales movimientos nacionales. Hay cuatro departamentos (Itapúa, Alto Paraná, Canindeyú y Central) en los que se da la mayor frecuencia de precandidaturas de otros movimientos. Existen movimientos distritales, como San Juan del Paraná para Todos en Itapúa, y unos que surgieron y se repiten en más de un distrito, como el caso de Gestión y Trabajo en Alto Paraná. La concentración de “otros” en estos departamentos puede tener que ver con la mayor complejidad socioeconómica de esos territorios, regionalismos y presencia de ciertas comunidades en los territorios. El caso de Itapúa es aleccionador en ese sentido, y nos lleva a la hipótesis de que en cierto sentido esos “otros” demandan mayor autonomía frente a las dirigencias de la capital.