La verdadera amenaza al futuro eléctrico paraguayo no es la falta de recursos energéticos sino la arquitectura del mercado eléctrico vigente desde 1964.
Y esta obsolescencia institucional es la esencia de la actual confrontación y festival de decretos: un Ejecutivo que busca tratar a la energía como un insumo macroeconómico para transformar la estructura productiva del país (pasar de exportadores de electrones a productores de valor), mientras que la estructura corporativa de la ANDE y otros poderes fácticos defienden que lo prioritario es la caja de ANDE y la preservación de su autonomía institucional y rol de rector electroenergético.
El mito de la escasez energética. Afirmar que la energía “se terminará” en 2030 es un error conceptual y analítico burdo.
1. Diferencia entre Potencia y Energía
Potencia (W, kW, MW): un foco de luz de 100 W prendido durante 10 h consume 1.000 Wh (1 kWh, 0,001 MWh). Con caudal normal del río Paraná y con Itaipú, Yacyretá, Acaray disponemos unos 8.500 MW.
Energía (kWh, MWh). Se requiere un generador de 100 W y agua durante 10 h para consumir los 1.000 Wh (1 kWh). Disponemos de energía entre 40 y 50 millones MWh anuales en años hídricos normales. En el año 2025 se consumió el récord de 29 millones MWh, principalmente por aire acondicionado y criptomineradoras. Las criptomineradoras tienen contrato por máximo 5 años, por lo que si es necesario, no se les renueva y liberarán unos 700 MW de potencia.
2. La Potencia es lo crítico
La energía (MWh) nos sobra: Disponemos de entre 40 y 50 millones de MWh anuales, y el consumo récord de 2025 fue de 29 millones de MWh. El “tanque de combustible” está lleno.
La potencia (MW) es el verdadero cuello de botella: El pico de demanda en enero de 2026 arañó los 5.752 MW y crece a tasas chinas. Cuando la demanda alcance los 8.500 MW de nuestra capacidad hidroeléctrica, no habrá un colapso total, sino restricciones específicas durante las 3 o 4 horas que dura el pico de carga en verano. Y no habrá posibilidad de expansión para nuevas demandas.
3. La Solución Técnica Post-2030: Flexibilidad Descentralizada
El pico de potencia no se resuelve construyendo otra megahidroeléctrica (que tardaría una década y miles de millones de dólares). La salida es el binomio fotovoltaico (FV) + almacenamiento por baterías (BESS) operado por el sector privado:
*Energía solar (FV): Acoplada perfectamente al pico diurno industrial y comercial (14:00 h), aprovechando la extraordinaria radiación del Chaco.
*Baterías (BESS): Crucial para el verdadero dolor de cabeza de la ANDE: el pico nocturno residencial (21:00 h), haciendo load-shifting (guardar excedente diurno para despacharlo en la punta nocturna).
*Refuerzo de red: Líneas de 500 kV robustas y con la redundancia necesaria para viabilizar el transporte hacia polos industriales (Concepción/Paracel, Villeta) sin pérdidas catastróficas. Además, la redundancia necesaria para la confiabilidad.
4. El Requisito Ineludible: Bancabilidad e Institucionalidad
El capital privado no es filantropía; exige bankability y certeza de cobro a 15 o 20 años. El Plan Maestro de la ANDE prevé inversiones por USD 9.000 millones al 2043 a cargo del sector privado. Sin embargo, la reciente Ley de Energías Renovables No Convencionales (Ley 7599/25) es un paso tímido e insuficiente si el ecosistema sigue regido por la arcaica Ley 966/64. Dejó intactas grietas y vicios ocultos de bancabilidad que impiden que un fondo internacional asuma el riesgo de contraparte de una empresa estatal sin directorio y con tarifas políticas.
Hay que cambiar de chip: la riqueza genera energía, no al revés. Ejemplos como Corea, Japón, Taiwán, Suiza o Uruguay demuestran que la falta de recursos naturales no es freno para el desarrollo si se cuenta con una economía sólida e instituciones creíbles.
Consideramos que la Ley 7599/25 y sus reglamentos y el ecosistema dejaron intactas grietas y vicios ocultos de bancabilidad. En la segunda parte de este artículo listamos estos puntos.