El cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, ordenó a 10 nuevos diáconos permanentes este sábado, durante la Misa dominical realizada en la Catedral de Asunción. En dicha celebración litúrgica, recordó los 34 años de la Constitución Nacional de 1992 y sostuvo que los derechos establecidos en la Carta Magna no solo deben permanecer en el papel.
“Hoy recordamos la promulgación de la Constitución Nacional de la República del Paraguay en el 1992 y no deberíamos perder de vista el profundo significado de esta fecha. No basta con admirar la nobleza de los principios escritos en la Constitución, es necesario que la letra se haga vida. El bien común debe traducirse en mayor equidad, justicia y oportunidades para todos, especialmente de los más vulnerables. Esos derechos no pueden permanecer solamente en el papel”, expresó.
En otro punto recordó el Artículo N° 64 que reconoce los derechos de los indígenas a tener sus tierras, pero que sin embargo, no se cumple.
“Pensemos, por ejemplo, en el artículo 64, que reconoce a los pueblos indígenas el derecho a la propiedad comunitaria de la tierra, en extensión y calidad suficientes para la conservación y el desarrollo de sus formas de vida. Ante este y otros derechos reconocidos por nuestra Carta Magna, debemos preguntarnos con sinceridad: ¿Estamos respetando plenamente la letra y el espíritu de la Constitución? ¿O muchas veces esos derechos quedan relegados por intereses económicos, corporativos o sectoriales? ¿Se respetan y cumplen estos derechos con nuestro pueblos indígenas? El desafío permanente es que la ley se convierta en una realidad concreta para todos”, remarcó el religioso.
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Seguidamente resaltó el sentido del Estado de Derecho.
“El Estado de derecho no otorga al Gobierno el poder de manipular los derechos, sino la obligación de garantizarlos y protegerlos. Un verdadero Estado de Derecho es aquel en el que gobernantes y ciudadanos están igualmente sometidos a la constitución y a las leyes, y donde la autoridad ejerce su función al servicio de la persona humana y del bien común”, acotó.
“Cuando la ley se aplica selectivamente, cuando los derechos son interpretados según conveniencias particulares, se debilita en su esencia”
“No manipular la Constitución para justificar privilegios”
Además resaltó que la Constitución Nacional no puede excluir, sino debe ser aplicada igualitariamente para todos.
“La Constitución no puede ser utilizada para justificar privilegios ni consolidar desigualdades, sino para asegurar que la libertad, la justicia, la igualdad y el bienestar general alcancen verdaderamente a todos. Especialmente cuando se trata de los más vulnerables, la ley debe ser un escudo que proteja y no una herramienta que excluya”, manifestó.
A 34 años de la promulgación de la Constitución Nacional de 1992, los constituyentes destacan los valores democráticos que promueve y su resistencia ante amenazas de mayorías coyunturales.
Aunque reconocen que algunos artículos podrían mejorarse, advierten que el ambiente no es propicio para cambios. El diálogo entre partidos políticos permitió crear una Carta Magna que respondiera a la nueva era post-dictadura de Alfredo Stroessner (1989).
Los abogados y ex legisladores Emilio Camacho, Hugo Estigarribia y Eusebio Ramón Ayala, constituyentes en el proceso, compartieron reflexiones por el aniversario. Destacan que la Constitución “resiste a pesar de las amenazas” y sigue siendo un pilar de la democracia paraguaya.