Hugo Javier González Alegre, ex gobernador del Departamento Central, volvió a prisión para cumplir una condena de 10 años por corrupción. Días antes de su regreso a la cárcel, concedió una entrevista a Zona Franca, el programa televisivo que se emite los domingos por Latele.
En la charla que mantuvo con el conductor, Palo Rubin, afirmó que ya quedó en la historia tras haberse convertido en el primer gobernador colorado del Departamento Central, en el año 2018, luego de romper tres décadas de hegemonía del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
Este escenario, según su análisis, lo llevó a atravesar una triple frontera política, en la que, en su opinión, estuvo rodeado de adversarios, como los liberales y los colorados disidentes que respondían al ex presidente, Mario Abdo Benítez, que en ese entonces estaba al frente del Poder Ejecutivo.
“Entré en un agujero ajeno, en una en una casa ajena. Yo me siento como gobernador colorado cartista (aludiendo al movimiento Honor Colorado, liderado por Horacio Cartes) en un gobierno abdista, en un lugar liberal. O sea, acá enfrente, de costado y detrás tenía gente de quienes yo no era de su agrado. Estaba en el lugar equivocado”, reflexionó.
Falta de experiencia
El animador de televisión y radio, sin embargo, reconoció que la falta de experiencia tanto en la arena política como administrativa lo llevó a confiar casi a ciegas en un equipo técnico que le asignaron desde el movimiento político HC y que, según su mirada, no lo protegió.
“Ellos (los miembros de su equipo) recibieron instrucciones precisas: ‘Él viene de otro mundo. Él desconoce la función pública. Cuídenle para que sea la mejor administración’. La tarea de todos era cuidar la parte de los de los papeles, de la función pública”, relató, pero dejó entrever que los que lo impulsaron para aceptar el cargo no cumplieron con lo pactado.
“Mi tarea era firmar”, contó Hugo Javier, agregando que le dijeron: “Tu tarea va a ser ir a saludar a la gente, tu contacto es con la gente, inaugurar las obras y el equipo se va a encargar de hacer todo”.
La batalla judicial y la ruina económica
En otro momento de la entrevista, se autodenominó como un perseguido político y mediático, asegurando que el proceso que enfrentó lo llevó a la quiebra económica y un deterioro serio de su salud.
“Salí lamentablemente decepcionado (de la Gobernación). Primero, de no poder haber hecho todo lo que quería hacer. Segundo, salgo caminando con una mano adelante y la otra, atrás. Perdí todo. Salgo a patas. Inclusive en este juicio que se hizo, se hizo la correspondencia entre lo que tenía y lo que tengo. Y nada. Hay un informe de Contraloría donde dice que no hubo enriquecimiento ilícito”, fueron sus palabras.
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Según Hugo Javier, lo condenaron a 10 años de cárcel debido a la coyuntura política. “La presión era tal que hasta lo que pidió la Fiscalía, que eran 7 años, ellos (el Tribunal de Sentencia) dieron 10”, manifestó el ex gobernador durante la entrevista.
La religión, su refugio
En este tiempo, Hugo Javier se refugió en la fe para atravesar el encierro y la exposición mediática tras el escándalo de corrupción. “Si Dios tenía algo que enseñarme, bueno, ya me enseñó. Aprendí. Soy un máster ahora. Del todo a la nada, pero a la nada tipo Job, me dio todo. Gracias a Dios tengo salud ahora. Ahora, porque también la perdí”, reflexionó.
Además de la pérdida económica, afirmó que su salud también se vio deteriorada entre juicios y declaraciones ante el Ministerio Público.
Mencionó a su amigo, el doctor Guillermo Gayoso, que fue a visiltarlo: “Después me pasó la mano. Él me dijo: ‘Vamos a ver la forma de sacarte’. Pues se fue a visitarme y me vio arrastrado. Yo tengo operación de columna, ya no daba más. Me destruyó físicamente”, dijo refiriéndose al encierro.
Un “sobreviviente” de la ex cárcel de Tacumbú
El 6 de enero de 2025 fue llevado a la entonces Penitenciaría Nacional de Tacumbú (actualmente Centro Nacional de Prevenidos), tras haber sido condenado a 10 años de cárcel por desvío de fondos de la emergencia sanitaria del Covid-19.
Hugo Javier se declaró un “sobreviviente” de la cárcel más grande del país, donde pasó los días cuidado por un “ángel de la guarda” que, según él, lo protegió de todos los peligros.
“Desde el director del penal hasta el sicario que dormía conmigo me cuidaron. Dios estaba conmigo, yo tenía un ángel de la guarda, dulce compañero que me cuidaba y me cuida hasta hoy. Sobreviví en el peor lugar que es la cárcel de Tacumbú. Vivir ahí es un infierno”, sostuvo.
Destacó que en los primeros seis meses que estuvo tras las rejas, recibió el cariño de las personas privadas de libertad. “Yo llegué con lo puesto, con mi saco del juicio. Y ahí (en la cárcel) no tenía nada. Un preso me dio su zapatilla, otro su short y otro la toalla. Con el cariño de la gente ahí sobreviví yo”, insistió.
Vuelta a prisión
El ex gobernador fue condenado por los hechos punibles de lesión de confianza y producción de documentos no auténticos.
Otros cinco ex funcionarios de la Gobernación de Central fueron sentenciados en la causa, que se inició por el desvío de G. 5.105.600.000 de los fondos destinados a proyectos de reactivación económica, asignados para obras civiles y viales, en el marco de la emergencia sanitaria por la pandemia del Covid-19.
Este fallo fue ratificado en el Tribunal de Apelación Penal, integrado por los camaristas Arnulfo Arias, Paublino Escobar y Camilo Torres.
En julio de 2025 obtuvo la libertad ambulatoria luego de haber estado seis meses tras las rejas.
Posteriormente, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, integrada por los ministros Carolina Llanes, Alberto Martínez Simón y la camarista Silvana Luraghi, confirmó la resolución, con lo que quedó firme el fallo y se dictó su captura para cumplir la condena en prisión.
Actualmente se encuentra recluido en la penitenciaría industrial La Esperanza de Asunción donde llegó el pasado 4 de agosto.