Durante la homilía, el obispo Gabriel Escobar destacó el significado de la Catedral como casa de oración, encuentro con Dios y símbolo visible de la Iglesia Católica en el Chaco. El templo representa, además, el esfuerzo conjunto de la población que aportó trabajo, recursos, limosnas y oraciones para hacer posible esta obra.
Una historia construida con el esfuerzo de la comunidad
La historia recordada durante la celebración señala al misionero salesiano pa’i Livio Farina como mentor de la obra, mientras que posteriormente el monseñor Ángel Muzzolón, primer pastor y obispo de esta Iglesia particular, tuvo un papel en su culminación.
El templo, ubicado en el punto más alto de la ciudad de Fuerte Olimpo, es presentado en la homilía como un símbolo del dinamismo del pueblo chaqueño y de la unión de sus habitantes para concretar una obra de importancia para la comunidad.
La dedicación de la catedral fue realizada hace 28 años por el entonces obispo del Vicariato, monseñor Zacarías Ortiz, salesiano de Don Bosco, según recordó Escobar durante la celebración.
Más que un edificio religioso
Para Escobar, el sitio no representa solamente una construcción material, sino también un signo de la comunidad cristiana y de la unidad de la Iglesia en el Chaco.
En su mensaje, recordó que los fieles son como “piedras vivas” que forman parte del templo espiritual y que Jesucristo constituye la piedra angular sobre la cual se sostiene esa comunidad.
Lea más: Monseñor Gabriel Escobar llama a poner al pueblo por encima de las divisiones políticas
La celebración de los 28 años adquirió así un significado especial, mientras la comunidad conmemoraba la dedicación de uno de sus principales símbolos religiosos, también despidió a un pastor que durante más de una década recorrió las comunidades del Alto Paraguay y acompañó sus realidades.
Una despedida marcada por el reclamo social
En su última exhortación como pastor del Vicariato, Escobar llamó a los chaqueños a continuar defendiendo sus derechos y reclamando condiciones dignas de vida y no vender sus votos para no postergar las necesidades del pueblo.
Su mensaje estuvo marcado por la expresión “ya ovaléma”, con la que cuestionó las injusticias sociales y el descuido hacia las comunidades del Chaco. Reclamó tierra, vivienda, caminos de todo tiempo, agua potable, electrificación estable, trabajo, salud, educación y una universidad pública para la región.
También pidió a la ciudadanía exigir transparencia en el destino de los recursos públicos y previsionales y colocar al pueblo y al bien común por encima de las disputas políticas.