CIUDAD DEL ESTE
La bella estructura del antiguo y primer edificio de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antelco), hoy Copaco, se volvió un mudo reflejo del abandono. Ubicado sobre la avenida Monseñor Rodríguez y Concejal Romero, paralela a la ruta PY02, este predio alguna vez simbolizó el crecimiento del otrora Puerto Pdte. Stroessner; en los albores de la expansión urbana y comercial de la capital del Alto Paraná.
Este inmueble refleja hoy una realidad completamente distinta, con paredes deterioradas, accesos violentados convertidos en refugio de personas sumidas en el consumo de drogas. La propiedad, rodeada por una precaria muralla de alambre instalada para intentar frenar invasiones constantes, se transformó desde hace varios años en un improvisado albergue para adictos al crac, conocidos en el ambiente marginal como “chyrys” o “chespis”.
En el lugar, adictos duermen entre cartones, restos de basura y escombros acumulados. Anteriormente ingresaban al lugar violentando las puertas y ventanas. Para evitar que ingresen en su interior, se llegó al punto de cerrarlo con ladrillo y cemento. Entonces hoy pernoctan en el pequeño corredor.
Vecinos y trabajadores de la zona describen escenas permanentes de consumo de drogas, peleas y movimientos sospechosos alrededor del inmueble. Algunos aseguran que durante la madrugada es común observar fogatas improvisadas en el patio interno, mientras grupos de hombres y mujeres permanecen bajo los efectos de estupefacientes. El olor penetrante a humo, basura y orina se mezcla con el deterioro natural de una construcción histórica que lentamente cae en ruinas.
El edificio, que ya no cumple función operativa para Copaco, terminó convirtiéndose en un punto fijo de concentración de consumidores de crac, considerada una de las drogas más destructivas y altamente adictivas derivadas de residuos de cocaína mezclados con químicos tóxicos. Según relatos de comerciantes y conductores de plataformas de transporte, el grupo está compuesto habitualmente por entre 10 y 15 personas, aunque la cantidad puede aumentar durante ciertas noches.
Carlos Aponte, vecino del lugar, lamentó que la inseguridad se haya convertido en parte de la vida cotidiana de quienes viven cerca del antiguo edificio. “Lamentable, por causa de ellos cada día andamos más encerrados”, expresó al describir el temor constante con el que viven muchas familias.
Dijo que hay que ver la parte legal y convertir el edificio en algo útil para la ciudad. “No puede seguir así como está. Es una vergüenza que una estructura edilicia que forma parte de nuestra historia esté así como está hoy”.
Aponte sostuvo que el problema ya se expandió hacia otros sectores de Ciudad del Este y denunció la existencia de asentamientos precarios en áreas abandonadas. “Después hay otros grupos acá detrás del Polideportivo Municipal y hacia San Antonio. Específicamente están invadiendo toda la ex cantera municipal y de ahí salen también rateros. No sé por qué no actúa la Municipalidad para desalojar a esa gente”, cuestionó.
Esta problemática -dijo- dejó de ser exclusiva de la zona del edificio de la ex Antelco, hoy afecta a barrios periféricos e incluso zonas rurales. “Es realmente un problema social enorme y esto no se está viendo solo ahí, sino también en los barrios de la periferia y ni qué decir hacia el campo. Ya no sabés quién está en esa situación”, señaló.
Drama estructural
La decadencia del antiguo edificio de la ex Antelco expone una problemática social mucho más profunda que la simple ocupación de espacios públicos. Detrás de cada adicto existe una historia de exclusión, abandono y dependencia extrema, pero también queda al descubierto la ausencia total de políticas públicas coordinadas entre instituciones estatales.