En el encuentro fueron tratados temas como la prevención y pertenencia. Esta iniciativa plantea, señalan, ir más allá del consumo y enfocarse en la creación de comunidades que ofrezcan contención, dignidad y proyectos de vida. De esa forma, se busca evitar que los jóvenes sean captados por el crimen organizado.
Según indicaron, el método se inspira en la experiencia argentina nacida durante el arzobispado de Jorge Mario Bergoglio, La Familia Grande del Hogar de Cristo, y orientada a recuperar a jóvenes afectados por las adicciones, acompañándolos en su reintegración social.
La secretaria de la CAL, Emilce Cuda, destacó que el proceso no culmina al dejar el consumo; requiere reconstruir vínculos familiares o brindar una comunidad de apoyo que funcione como tal, sumado a la capacitación laboral para devolver la autonomía y dignidad.
Desde Paraguay, dos monjas de la congregación Misioneras de la Inmaculada Concepción (MIC) fueron las representantes ante el Vaticano, invitadas por CELAM.
Las mismas son las hermanas Fátima Fernández y Petrona Portillo.
Graciela Barreto, asesora pastoral de prevención de adicciones, confirmó para nuestro medio que la hermana Fátima Fernández lidera una pastoral de prevención que opera en un contexto hostil y bajo continuas amenazas, en la ciudad de San Pedro del Paraná, un territorio que también es caracterizado por ser ruta de tráfico de drogas y zona de cultivo de marihuana.
“Debe ver con sus propios ojos, en medio de la mafia de la ruta del tráfico, los marihuanales y amenazas continuas, ella con su Plan Pastoral de prevención se juega desde un colegio para la zona en cuidar de forma continua la vida de niños y adolescentes, y mucho de esos muchachos (están) con padres o madres encarceladas en Buenos Aires por haberse dedicado a ser mulas”, detalló Barreto.
“La otra representante fue la joven religiosa Petrona Portillo, quien impulsa una articulación clave entre la sociedad civil, la Gobernación y la diócesis de Villarrica, para descentralizar las políticas públicas de prevención y tratamiento del consumo de sustancias”, señaló.
Las hermanas aprovecharon la ocasión para llevar al Santo Padre León XIV, algunos obsequios de Yataity como prendas de A’o po’i y otros objetos.
Graciela Barreto afirmó que los criterios para que las hermanas MIC formaran parte de la reunión en el Vaticano fueron del padre Carlos Olivero, coordinador de PLALPA - CELAM, ya que conoce los espacios pastorales de los grupos de Paraguay.
“Cuando él fue a Villarrica, vio los servicios de prevención comunitaria, el centro ambulatorio de tratamiento y la alianza con la Iglesia que empuja la descentralización de las políticas de atención en el tema, con la Gobernación que se unió a la causa, la formación de los laicos y religiosos, además de la misión con las familias de usuarios y usuarios en calle, refirió.