30 may. 2024

Goles

Sucedió durante el fin de semana, presumo que durante la actividad denominada Palmeada, cuando una abogada y militante social abordó al presidente de la República y le preguntó hasta qué hora hay colectivo. El presidente respondió que hasta las once.

Entonces ella repregunta: ¿Y cuándo vamos a tener colectivos 24/7?

“Vamos a cambiar, te prometo que vamos a tener dentro de poco”, fue la respuesta del presidente, y siguió su camino.

La respuesta me llamó la atención, ese “te prometo” sonaba más que nada a campaña electoral y no a las expresiones de un presidente en funciones, pero sobre todo que la persona que administra los destinos del país, quien administra nuestros impuestos, no tenga idea de que durante los fines de semana y los feriados prácticamente no hay colectivos, y de noche menos todavía.

La gente común no tiene manera de desplazarse, y un presidente debería conocer el calvario que viven a diario los trabajadores para llegar a sus trabajos y regresar a sus hogares, o los estudiantes que deben salir corriendo de la universidad para alcanzar el último ómnibus de la noche que les acerca a sus casas.

Ni mencionar lo que sucede en medio de ese vía crucis diario; vale decir, esos cientos de casos de asaltos de motochorros impunes en las paradas de buses o en las calles oscuras de los barrios.

Porque vivir en el Paraguay es una cotidiana aventura y que levante la mano a quien no se le acelera el pulso cada vez que va caminando por la calle y oye una moto acercándose…

La semana pasada hubo un cruce entre los dueños del transporte público y el titular del Ejecutivo, y ahora nos tienen ya otra vez amenazados con un paro del transporte.

En ese debate se habla mucho, hablan todos y todos se creen expertos, aunque no usen el servicio, obviamente, faltaba más. Pero toda la perorata se limita a hablar de los detalles técnicos de la tarifa y del subsidio y blablablá… Absolutamente nadie habla de la calidad del servicio.

Los usuarios del transporte público no tienen a nadie que hable por ellos, por sus derechos y dignidades pisoteados cotidianamente cada vez que usan las unidades. Se niegan las sistemáticas reguladas, las infinitas esperas, las chatarras, el servicio preferencial que cuesta más caro porque supuestamente tienen aire acondicionado que, por cierto, nunca funciona y eso lo comprobamos durante la ola de calor. Y todo esto sin mencionar los maltratos, los asaltos, los acosos, las goteras, los malos olores y la suciedad.

Le diría al presidente que cuando viaje al exterior, salga a la calle y se fije cómo funciona una ciudad con un sistema de transporte organizado y planificado, ya que resulta un tanto preocupante que ahora que supuestamente hizo un gol con el acuerdo de Itaipú dice que va a llenar nuestras calles con buses eléctricos.

Como conocedora del tema, pues padezco el servicio que tenemos aquí, le aviso bien que eso no va a servir de nada. Reemplazar las chatarras por buses eléctricos sería como cambiar seis por media docena, ¿se entiende? Eso no va a resolver el caos del tráfico, ni la falta de cobertura las 24 horas del día y siete días de la semana, ni las reguladas. Que, por favor, alguien le explique al presidente que lo que necesitamos es un sistema nuevo y moderno de movilidad, porque en este país ni siquiera tenemos un sistema de transporte público. Tenemos un grupo de empresarios que juegan a los camioncitos con los itinerarios que les dan, y ganan plata, aunque ellos digan, como se publicó en estos días, que pese a los millonarios desembolsos del Estado por subsidio, un 60% de los transportistas declararon ganancias de cero guaraníes en 2023, y ahora encima piden aumentar las tarifas.

Necesitamos que el presidente se ocupe en serio de resolver los problemas de la gente; lo de Itaipú no fue un gol, y todos sabemos que el único golazo que vimos, últimamente, fue el del Oso.

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