Tambalea el sistema de Salud Pública y los gobernantes se niegan a escuchar los reclamos de los médicos. Parlamentarios que hace dos años se autoaumentaron los salarios les niegan el derecho a un mejor ingreso a los trabajadores de la salud; el presidente se esconde en un Rally y repite la retórica del éxito económico del país mientras dice que no hay dinero para los trabajadores.
En la situación en la que nos encontramos se distinguen dos países distintos. Uno de ellos ostenta el poder y los privilegios, pero intransigente insulta a la gran mayoría que conforma aquel otro país con carencias, necesidades y reclamos, pero que es el país que hace tres años juraron servir.
El titular del Poder Ejecutivo ninguneó a los médicos en huelga y se marchó al Rally en Encarnación; subió a los autos de la carrera e hizo de anfitrión en la inauguración. En la capital mientras tanto, en el Poder Legislativo surgió una variopinta sucesión de propuestas, tan diversas como improvisadas.
Aunque en las redes sociales se movilizaron los disciplinados bots en contra del reclamo de los médicos, intentando deslegitimar la protesta, la realidad terminó por alcanzar a la clase política. Porque, ¿de qué manera cuestiona un diputado o senador un pedido de mejora salarial legítimo? Cuando hace apenas dos años ellos se autoamentaron G. 5.000.000, para llegar a un nada modesto ingreso de G. 37.900.000.
¿De qué manera el presidente del Congreso Nacional habla de apostolado a los médicos?, cuando en 2024 y 2025 fue el centro de varios escándalos como los Bachibabies, aquellos jóvenes bachilleres sin títulos universitarios, pero con jugosos salarios que se distribuyen por las distintas oficinas de parlamentarios del cartismo, nombrados por el presidente del Congreso.
Recordamos –asimismo– que, entre 2025 y 2026, Basilio Bachi Núñez se autoasignó una bonificación de G. 21.100.950 desde marzo del 2025, con lo que alcanzó una remuneración mensual de G. 63.302.850, lo que duplicaba lo que gana el presidente de la República.
Además de los privilegios para los parlamentarios, el dinero del Estado se destina a seguros médicos privados. En cuatro años se gastó USD 361 millones, lo que en cuatro años representa alrededor del 21% del presupuesto de Salud del 2026.
La respuesta fácil que suena a sarcasmo “no hay plata” para mejorar las condiciones laborales de los médicos de Salud Pública se estrella también con otra realidad: Los obscenos montos que se reparten en las binacionales como la remuneración del director de Itaipú, Justo Zacarías Irún: G. 106.871.738, y la de la esposa del senador colorado Silvio Ovelar, Magnolia Mendoza, directora jurídica, su remuneración pertenece al plan de carrera unificado en el nivel 72-C, el cual le otorga un salario básico mensual de G. 53.330.600, a la que se le suma de manera íntegra un honorario de G. 103.186.506, lo que al final suma más de G. 156 millones.
Del otro lado de la realidad tenemos a los médicos que con una huelga general denunciaron las precariedades de salud pública como falta de insumos y medicamentos, y también la escasa remuneración. Los médicos no piden privilegios como los de Bachi Núñez o el director de Itaipú, solo piden reajuste salarial y que se les pague por trabajar en días feriados.
Ante un Gobierno que los ha ignorado repetidamente, más de 300 médicos de hospitales públicos tomaron la decisión de presentar renuncia, la doctora Rosanna González, secretaria general del Sindicato Nacional de Médicos, aclaró que la renuncia no es una extorsión. “Esto es una manifestación de insatisfacción del gremio médico. Lo que queremos nosotros es que reaccionen, que den una respuesta, por la población y también por nosotros”.
La crisis es profunda y es hora de que el presidente asuma las responsabilidades que juró: “Desempeñar con fidelidad y patriotismo el cargo de presidente de la República del Paraguay”, lo que no se significa ir a un rally durante una huelga de médicos. Tampoco equivale a no cuidar las condiciones de trabajo de los médicos y las condiciones en los hospitales.
El presidente haría bien escuchar a paraguayas como María Estela Galeano, de la Asociación de Pacientes con Cáncer de Mama, quien reclamaba: “No hay medicamentos, no hay consultas, no hay cirugías. El Estado es el responsable por cada vida que se está perdiendo hoy en nuestro país”.