El material se presenta como “un instrumento técnico y estratégico enmarcado en el Proyecto de Resiliencia Urbana de la Franja Costera de Asunción”.
Dicho proyecto, financiado con un préstamo de USD 100 millones del Banco Mundial, contempla la financiación de viviendas para reasentamientos y mejora del entorno público en la zona de la franja costera de Asunción. También prevé la revitalización de distintos espacios dentro del CHA, el Parque Caballero, el Banco San Miguel y la Bahía de Asunción.
El programa es ejecutado por el MOPC y entre los trabajos que ya se realizaron en este marco se pueden mencionar las mejoras en la Plaza O’leary y las obras que se desarrollan actualmente en la Plaza Uruguaya, a cargo del Consorcio Palma.
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Con el Manual de Diseño Urbano, se busca por otro lado “unificar criterios de diseño aplicables a los proyectos de escala urbana” en el área del CHA.
El propósito, como indica el material, es “ofrecer a los diseñadores un catálogo de elementos organizados bajo una metodología que sirva de guía en la formulación de proyectos de espacio público”.
Pese a este establecimiento, el manual está sujeto a actualizaciones y revisiones. “Fue concebido con un formato de fichas intercambiables, lo que facilita su actualización periódica y la incorporación de revisiones en función a nuevas demandas, aprendizajes o transformaciones urbanas”, indica el material en el apartado de “Ámbito temporal”.
En la primera sección, titulada “Morfología Urbana”, se definen distintas tipologías de calles del CHA con el objeto de “sistematizar su diseño según funciones urbanas, jerarquía vial y condiciones ambientales”.
Calles peatonales y de “convivencia” con el vehículo
Se presenta en el manual una primera vía “de mayor jerarquía”, que consiste en calles con calzada y aceras a distinto nivel “diseñadas para soportar un volumen vehicular superior al promedio” y con “uno o dos sentidos de circulación”.
El ancho mínimo de la zona peatonal es de 1.20 m, y “se recomienda priorizar veredas de más de 2.00 m para incorporar arbolado”. Con respecto a la calzada, se indica como ancho mínimo “más de un carril: 3.00 m”. Esta opción tiene su variación que incluye un “bulevar” que separa el tránsito vehicular y cuya dimensión recomendada es de “mínimo 1.50 m”.
En otra categoría se presenta la calle “tipo carril”, con calzada y acera de distintos niveles y habilitadas para la circulación vehicular en un único carril.
Se recomienda aplicar esta tipología en las calles internas del centro, que no estén catalogadas como avenidas o vías de mayor jerarquía. El ancho mínimo del carril se establece en 3.50 m. La variación de esta calle incluye hasta dos carriles. También se presentan las opciones con ciclovías bidireccionales de hasta 2.00 m con separadores de 0.35 m mínimos de dimensión.
El manual expone además un modelo de calle de un solo nivel, la “calle de convivencia”, que se prevé construir “sobre una única plataforma” que priorice la circulación peatonal, “incorporando bolardos como elemento de separación entre los sectores vehicular y peatonal”.
Se recomienda aplicar este modelo en calles del centro “donde se busque jerarquizar al peatón y el paisaje arquitectónico”, y se establece un ancho mínimo de 1.20 m para la franja peatonal y un ancho mínimo de 3.50 m para la calzada. Aquí también se recomienda priorizar veredas de más de 2.000 m para sumar árboles.
La ministra del MOPC, Claudia Centurión, aseguró a los medios de prensa que la calle Palma será uno de los escenarios de la unificación de veredas y pavimentos “a un mismo nivel”.
Esta tipología de vereda se presenta también en diferentes modalidades. El manual expone que una calle de convivencia puede incluir hasta dos carriles para vehículos y otros dos espacios destinados al paso de las bicicletas.
En una siguiente categoría se presenta a la “calle peatonal”, espacio destinado exclusivamente a los peatones y en el que “los vehículos pueden circular solo de forma extraordinaria”.
Se recomienda la aplicación de este tipo de calle en “ejes con alta actividad comercial o administrativa” y también “ejes principales de conexión peatonal”.
Pese a que la calle es exclusiva para el peatón, se establece un ancho mínimo de “franja de circulación peatonal” de 1.20 m, y se recomienda “dejar un gálibo de 3.50 m de ancho y 4.50 m de altura libre para el paso ocasional de vehículos de emergencia y servicios”.
En una entrevista con Última Hora, de febrero del 2025, el funcionario Omar Cubas Fanego, anterior jefe de la Dirección Ejecutiva del CHA, indicó que la calle Chile tiene “potencial de peatonal (...) para conectar las cuatro plazas (del centro) y todo el recorrido de los teatros y centros culturales que hay ahí”. En este sentido, aseguró que existen planes para rehabilitar sitios como el Cine Victoria y convertirlo en “un teatro abierto a todos los públicos”.
Nuevos modelos de intersecciones y rampas
Para conectar todos los modelos de calles, se tiene prevista la construcción de una “intersección tipo” consistente en una “zona de encuentro conformada por dos o más calles”, cuyo diseño contemple “radios de giro acordes al tipo de vehículo predominante, franjas de cruce peatonal (...) y sistemas de señalización que garanticen la seguridad”.
Las dimensiones de las calles y el radio de giro tendrá en cuenta el Manual de Carreteras del Paraguay, que establece el ancho de la franja peatonal de acuerdo “al flujo de peatones por hora, con rangos entre 2 a 5 m”.
Hay distintas variaciones de intersecciones, entre los cuales resaltan por ejemplo los que incluyen canteros (aplicados a “esquinas de gran relevancia”) y elevación de bocacalle (en calles con “intensa actividad peatonal”) para reducir la velocidad y priorizar al peatón.
En calles con acceso a colegios y alto flujo peatonal, se prevé también la construcción del “pompeyano”, consistente en un “dispositivo sobreelevado dispuesto transversalmente a la calzada, destinado a reducir la velocidad vehicular y garantizar un cruce peatonal seguro”.
Con relación a las rampas, el manual presenta tres clases. La primera, la rampa simple, se trata de una superficie inclinada en medio de la vereda que busca conectarla a la calzada. El objetivo, entre otros, es “garantizar la accesibilidad universal”. La segunda, la rampa doble, se ubica en las esquinas, y la superficie inclinada, en lugar de tratarse de dos piezas únicas, las unifica en una sola rampa.
Finalmente, la tercera, la rampa en “bulevar”, se ubica en medio de calles o avenidas con paseos centrales.
Veredas con espacios de “transición” y mobiliario urbano
El material también establece que el espacio de las veredas se estructura en tres franjas: la Franja Interna (F.I.), la Franja de Circulación Peatonal Segura (F.C.P.S) y la Franja de Servicio (F.S.). La interna se ubica “entre la línea municipal” y la F.C.P.S. Es un “espacio de transición entre la fachada o los accesos de un negocio y el espacio para la circulación peatonal.
La F.C.P.S, que es “de carácter obligatorio en la totalidad de las veredas del CHA”, es el espacio “totalmente pavimentado” destinado a los peatones. Y finalmente, la franja de servicio es un espacio próximo a la calle en donde se prevé ubicar mobiliario urbano, como postes, señaléticas, semáforos, canteros, basureros, bancos, entre otros. Este tercer espacio también se registra como obligatorio en todas las veredas del centro.
Reducción de “impacto visual” de vehículos estacionados
Con respecto a los espacios utilizados como estacionamiento, que proliferan en el centro de Asunción, el manual establece que dichos lugares integren canteros, áreas de residuos, bicicletas y otros elementos, en función a reducir “el impacto visual de los autos”.
Se propone el modelo del “estacionamiento permanente” de vehículos y se prevé su aplicación de la siguiente manera: “El estacionamiento paralelo al cordón se recomienda en la mayoría de las vías del CHA, mientras que el ángulo o batería se destina a áreas con más espacio o alta concurrencia, como plazas y parques, para maximizar la capacidad”.
Las dimensiones previstas alcanzan 2.50 m. de ancho y 5.00 m. de largo.
Las demás categorías de estacionamientos varían en lo que respecta al tipo de vehículos y al tiempo de uso. Se recomienda establecer estacionamientos temporales, de horario restringido para vehículos de carga o buses de pasajeros, frente a comercios o paradas de transporte público.
También se prevé habilitar estacionamientos de motos, en sectores “de alta demanda” o cercanos a oficinas, instituciones educativas u oficinas, etc. Y por último, estacionamientos de bicicletas, ubicadas en franjas de servicio de veredas y en “calles que cuenten con franja de estacionamiento y servicios”.
El manual remarca que en la calle El Paraguayo Independiente, se prevé el uso del “adoquín histórico, tanto en calle nivelada como sin nivelar” para construir los estacionamientos.
Este material se aplicará con materiales como piedra natural, granito, granitulio, arena compactada y base de hormigón, como se indica en la sección de 3, “Materialidad”.
Se prevé una cobertura con este adoquín desde Yegros hasta Ayolas, sobre Paraguayo Independiente. También, en senderos de plazas y parques no identificados, con dimensiones recomendadas de 10 x 10 x 10 cm.