02 may. 2026

Fisher, un pensador para tiempos tenebrosos

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Mark Fisher (1968-2017) fue un filósofo, crítico cultural, bloguero y ensayista británico.

Raúl Acevedo - Filósofo

Mark Fisher (1968-2017) fue un filósofo, crítico cultural, bloguero y ensayista británico. Gano notoriedad gracias a su blog K-punk, fundado en el 2003, donde abordaba temas relacionados con la filosofía, teoría política, ciencia ficción, música y cine. Para algunos críticos, K-punk fue una constelación de los estudios culturales, ya que no desestimaba ningún aspecto de la cultura popular para reflexionar los problemas de la realidad. Ha escrito en revistas como The Wire, Fact, New Statesman y Sight & Sound. Fue cofundador de Zero Books y Repeater Books. La mayoría de sus libros y escritos fueron traducidos y editados por la editorial Caja Negra de Argentina, como son: Realismo capitalismo, Los fantasmas de mi vida, K-punk (Escritos reunidos e inéditos. Tres volúmenes), y también el compilado Jackonismo.

Desde joven Fisher fue atraído por el pospunk, sus lecturas de la revista New Musical Express le abrieron las puertas para ahondar en el mundo de la política, el cine y la ficción en conexión con la música. En 1989 obtiene su Licenciatura en Literatura inglesa y Filosofía en la Universidad de Hull y en 1999 culmino su doctorado en la Universidad de Warwick con su tesis Flatline Constructs: Gothic Materialism and Cybernetic Theory-Fiction.

Desde otro punto, cabe subrayar que en ese momento funda con Sadie Plant y Nick Land la Cybernetic Culture Research Unit, un colectivo interdisciplinario que combinaba posestructuralismo, cibernética, ciencia ficción, cultura rave y estudios ocultistas. Posteriormente, Fisher se dedica a la enseñanza terciaria y más adelante se vuelve profesor visitante en la materia de Cultura Visual y Sonora en el Goldsmiths College, donde en 2016 dio sus últimas conferencias que salieron recopiladas póstumamente con el título Post-capistalist desire (Deseo postcapitalista).

Filosofía

Friedrich Nietzsche decía en Más allá del bien y del mal que “el hombre capacitado para un gran estilo, el creador, probablemente tendrá que ser un ignorante”. Esta cita tal vez encaje muy bien con Fisher, que en un escrito llamado Bueno para nada narraba sus peripecias con la depresión y su dificultad para sentirse parte de algo, ya sea como universitario y/o académico, puesto que se consideraba un diletante, su camino fue una falsificación, se repetía a sí mismo. Pues, paradójicamente a sus palabras, cualquiera que agarre un libro suyo o vea una conferencia en Youtube encuentra una claridad y comprensión de los conceptos claves de la filosofía crítica en conjunción con temas poco estudiados en la academia y aquí radica su gran estilo.

El gran estilo fisheriano mezcla de teoría política contemporánea (de Foucault a Zizek), ciencia ficción (Ballard, Atwood, Gibson), cine (Cuarón, Nolan, Cronenberg) y la música (Joy Division); todo esto para explicar el contexto actual, el malestar cultural, social y político que nos rodea.

Fisher –decía Germán Cano–, “víctima de la depresión, es capaz de percibir la asfixia del mundo contemporáneo” y su recorrido intelectual es muestra de eso, y en especial su labor como pedagogo, como bien lo decía un ex alumno suyo Matt Colquhoun en su libro de egreso: “Mark amaba a sus alumnos y le encantaba poder inspirar a las nuevas generaciones a explorar el mundo que los rodeaba, para refutar su aparente falta de contingencia, ya sea enfrentando la naturaleza abstracta del capitalismo global o la burocracia de la existencia diaria”.

CULTURA Y POLÍTICA

Una de las preocupaciones centrales de Fisher fue la cultura y su relación con la política.

A lo largo de su producción escrita e intelectual ha buscado entender en qué momento nos encontramos, lo que ha llamado la “lenta cancelación del futuro” culturalmente y “realismo capitalista” políticamente. Tales cuestiones las abordó en sus libros Los fantasmas de vida, y Realismo capitalista; el primero, texto cargado de referencias al cine y a la música, donde pesa mucho la influencia de Franco BIFO Berardi, Fredic Jameson, y en menor peso, el término “hauntología” sacado de Jacques Derrida, utilizado de manera singular para explicar el impasse cultural actual; el segundo texto fusiona análisis deleuzo-foucaultianos con elementos de Zizek y Land para describir la sensación de que no existe alternativa ante el capitalismo.

El británico explica que culturalmente nos encontramos en el anacronismo y la inercia, ya que hemos agotado nuestro futuro. Para explicar esa situación, Fisher emplea ejemplos de música popular de los años 60, 70 y 80 mostrando cómo a lo largo de aquellas décadas estuvieron marcadas por mutaciones musicales, toda una cultura experimental cargada de novedad. Pero, por otro lado, no ocurre lo mismo con el siglo XXI, nos vemos aplastados por la sensación de finitud y agotamiento.

Parece ser que el futuro nunca comenzó –nos dice Fisher–, estamos atrapados en el siglo XX. ¿Pero cuáles pueden ser las causas de tal estancamiento? Pues bien, las transformaciones traídas por el neoliberalismo, la reestructuración económica –el posfordismo–, y la alteración de la experiencia cotidiana del internet y las telecomunicaciones móviles –que en otros términos, son las condiciones del “realismo capitalista”–. O bien, dice Fisher, la causa de todo esto sea la creciente sensación de que la cultura perdió su capacidad de asir y articular el presente.

Para este punto, las reflexiones de Jameson han servido enormemente, ya que este autor ha mostrado que desde los 80 se fue reproduciendo los viejos esquemas de décadas pasadas, lo que se denominó “modo nostálgico” con relación a un posmodernismo que tiende a la retrospección y el pastiche, no es raro así que la hauntología ayude a entender estas paradojas respecto a cierto reciclaje cultural que nos rodea actualmente.

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