“La vacunación fue la herramienta más importante para erradicar la fiebre aftosa de los países sudamericanos cuando la enfermedad era endémica, pero ahora el escenario es diferente y el principal objetivo es impedir que el virus vuelva a ingresar a los países”, fue lo que destacó el consultor internacional en sanidad animal, Sergio Duffy, ex integrante de la Comisión Científica y del Grupo ad hoc de Fiebre Aftosa de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), en el marco de la Expo Paraguay ARP 2026, realizada en Mariano Roque Alonso.
Fue durante el conversatorio organizado por la Asociación Rural del Paraguay (ARP), denominado “Fiebre aftosa: El desafío de mantener el estatus sanitario y reducir el riesgo de reintroducción de la enfermedad”.
El especialista explicó que, en un país libre de fiebre aftosa, el único efecto preventivo directo de la vacunación es aumentar la resistencia de los animales a la infección, aunque esa protección no es absoluta. En cambio, sostuvo que otras medidas de bioseguridad son las que realmente reducen el riesgo de reintroducción del virus.
Asimismo, Duffy recordó que existen especies susceptibles que no son vacunadas y que las vacunas utilizadas en la región protegen únicamente contra los serotipos A y O, por lo que no brindan cobertura frente a otros serotipos del virus ni garantizan protección contra todas las variantes existentes.
Eficacia. Duffy señaló que la vacunación sistemática continúa siendo una herramienta fundamental para limitar la propagación de la enfermedad si el virus ingresa al país, siempre que se cumplan tres condiciones: Que la especie afectada esté vacunada; que la vacuna sea eficaz contra la cepa introducida, y que el programa nacional de vacunación sea ejecutado de manera eficiente.
El consultor también remarcó la importancia de mantener una vigilancia sanitaria permanente y evitar que el paso del tiempo genere una falsa sensación de seguridad que debilite los programas de vacunación.
Al mismo tiempo, el especialista subrayó que la prevención debe complementarse con una sólida preparación para responder ante una eventual reintroducción del virus.
En ese sentido, consideró fundamentales la existencia de fondos de emergencia, sistemas de trazabilidad animal eficientes y el acceso oportuno a bancos de vacunas y antígenos.
Duffy afirmó además que la detección temprana de casos sospechosos y la rápida respuesta sanitaria son determinantes para contener un brote y minimizar su impacto sobre la producción y el comercio internacional.
Según explicó, “una vez controlado un eventual foco, el país debe demostrar científicamente que recuperó la condición sanitaria para solicitar a la OMSA la restitución del estatus de país libre de fiebre aftosa, paso indispensable para avanzar posteriormente en la reapertura de los mercados internacionales”.
Por último, el experto en sanidad animal aclaró que dejar de vacunar no implica automáticamente la apertura de nuevos mercados ni mejores precios para las exportaciones, así como continuar vacunando tampoco garantiza que el virus no pueda ingresar al país.
“Lo más importante es fortalecer permanentemente las medidas de prevención, vigilancia y respuesta sanitaria”, concluyó Duffy.
“Suspender la inmunización requiere de consenso”
En la parte final de su conferencia, Sergio Duffy sostuvo que los requisitos para prevenir el ingreso del virus y controlar su propagación son prácticamente los mismos tanto para los países que vacunan como para aquellos que dejaron de hacerlo.
Advirtió que la decisión de suspender la vacunación es una decisión política, pero enfatizó que debe estar respaldada por fundamentos técnicos, considerando la situación epidemiológica del país, la región y el mundo, la capacidad de los servicios veterinarios y el impacto económico esperado.
Asimismo, el experto consideró que una medida de esa magnitud debería surgir del consenso entre el sector público y el privado, ya que ello facilitará su implementación y fortalecerá la confianza del sistema sanitario.