09 jun. 2026

Escaso liderazgo y vocación

A puertas nada más de las elecciones internas de 2026, mirando el amplio catálogo de aspirantes para los cargos de intendentes y concejales de todos los municipios del país, las caras y los nombres, cada vez, me resultan menos conocidos.

Son muy contadas las figuras que tienen importante alcance.

Quizás, sea solamente una percepción muy particular y no la de todos. Es hasta paradójico que en plena era digital se perciba ese fenómeno cuando una figura “conocida” puede potenciar su alcance con las herramientas que ofrecen las redes sociales, pero bueno, ese es otro punto. No todos tienen el “talento” para salir en un video de TikTok o un reel de Instagram, que probablemente es lo que más consumimos los paraguayos.

El escenario político actual de nuestro país se confluye entre tres vertientes: El permanente saqueo del dinero del Estado, la mafia y el narcotráfico. En cada Municipio hay un poco más de uno que el otro. Finalmente, cada ciudad o distrito es un poco el reflejo de lo que es enteramente la administración central, a cargo del Gobierno de turno o lo que se dice ser el oficialismo.

En medio de este contexto, ¿quiénes son los líderes que combaten o enfrentan estos problemas?, ¿de qué manera se involucran con su comunidad?, ¿cómo sirven al vecino o al poblador de la zona en pos de una mejor convivencia? En un barrio, asentamiento o en la campaña.

Todos estos rostros que vemos en afiches pegados en postes, en las gigantografías ubicadas en zonas de mercados municipales, plazas, calles o avenidas muy concurridas, ¿quiénes son?, ¿los conocen? Y si no, cómo sabrán a quién votar. ¡Si es que se van para participar de las elecciones!

No está mal que hayan figuras emergentes en la clase política y está bien que vayan desplazando a los viejos zorros. No es mejor que se mantengan los mismos de siempre, pero tampoco hay una o uno solo fuera del molde que no deje de usar la misma forma mediocre de candidatarse.

Es nomás otra vez una seccionalera o seccionalero, funcionaria o funcionario público, usando la base de su partido o los recursos públicos para la polución visual con su propaganda electoral.

Una de las principales preocupaciones pasa por el perfil que presentan y cuál es la capacidad o el interés que tiene para asumir el cargo.

¿Qué intenciones tienen para su comunidad o su Municipio?, ¿dónde conocemos sus proyectos y cómo sabemos más de ellos?

Por eso hacía un juicio de valor hacia la visible falta de vocación con relación al bien común y se supone que esto es un elemento casi esencial para tener liderazgo.

No pido que en estos comicios se presenten heroínas o héroes con capas, pero sí faltan más personas con un liderazgo renovador o revolucionario –en el buen sentido–, con carisma y que transmita ese compromiso real con la sociedad.

Ya tenemos a tantas autoridades que se llevan nuestro dinero a sus bolsillos para darse una lujosa vida, agrandar su fortuna, comprarse una ostentosa casa o un vehículo del año Es el dinero que debería ser administrado por ellos para que tengamos mínimamente calles y/o avenidas en mejores condiciones.

Por ejemplo, para eso los contribuyentes pagan sus impuestos en las municipalidades para que su intendente y concejales piensen en el bienestar que deben brindarle. Por eso, decía que preocupa que los rostros nuevos aspiren únicamente “ganar más” para que ellos puedan “estar mejor”.

Asunción es la que menos sufre este fenómeno porque la población y el país entero conoce a sus candidatos. A lo mejor porque son más mediáticos o vienen de hacer carrera en la administración pública. No obstante, no hay un liderazgo nuevo o no se ve a alguien con vocación a nivel de las en las ciudades que rodean a la capital.

Excepto el interior del país donde se conocen entre todos.

Más contenido de esta sección