19 ago 2026

La disputa por el mañana

El Paraguay se encuentra hoy ante espacios de probabilidad condicionados. Lo mejor sería una especie de “sueño paraguayo”. Aquel donde los historiadores del futuro podrían escribir que en el 2028 el país salió de la postración sin alternancia con un nuevo Gobierno rupturista que priorizó la carrera de Ingeniería por sobre la de Derecho, solo como un ejemplo, cerrando temporariamente su facultad en la UNA en una pausa higiénica para rediseñar los programas y desvincular a los profesores y alumnos que ni asisten a sus aulas, a fin de mitigar la graduación de delincuentes potenciales.

Y, cómo el nuevo presidente trajo el mercado al Paraguay combatiendo el capitalismo de secuaces, solo como un ejemplo, obligando a que las empresas que venden al Estado no puedan participar en las licitaciones al tener un total de ventas anuales, igual o superior al cincuenta por ciento, facturando exclusivamente a Gobiernos departamentales, municipales y central. VLLC, a ver quién se anima. También podrían escribir sobre cómo la economía paraguaya transformó su matriz productiva financiando la diversificación (1) horizontal y vertical de sus empresas, y una mayor productividad (2), mostrando cómo ambas categorías 1 y 2 se fortalecieron en modo recíproco y circular.

Pueden quizá contar cómo se metió presos a los corruptos más famosos del país y cómo se impuso un Estado fuerte pero minimalista, devolviéndole su naturaleza pública e incrementando sustancialmente la calidad gerencial del Gobierno, en especial en la gestión de los gastos y las inversiones endógenas, para mitigar el enorme déficit infraestructural físico y social de la nación.

O, en modo pesadilla, los historiadores del futuro pueden narrar sobre cómo el Gobierno del Paraguay, del mismo signo político desde hace décadas, fue consumido por la necropolítica (donde los correlíes eligen quiénes van a vivir y quiénes van a morir), tal como denuncia el presidente del IPS que reconoce que está sin plata y sin remedios, y cómo a 800 médicos no capacitados con diplomas de baja calaña que entraron “política ro’ópe” a la institución, no se los puede echar.

El relato probable les informará a nuestros nietos y bisnietos cómo el colectivo dominante (un grupo económico que actúa como partido clandestino) convirtió a la política en la principal actividad privada con fines de lucro del país, y nos llevó a un colapso hidroenergético ya denunciado por la UIP y a un caos de las cuentas fiscales (que ya existe hoy en día), y cuya profundización nos espera, con la suba de impuestos que ya está preanunciada, por culpa de este gobierno que, según los empresarios de la Feprinco, se sustenta dentro del “prebendarismo galopante, populismo, corrupción que ya no se oculta, nepotismo, oportunismo y podredumbre moral”. Así lo definen. Repito, el choque de impuestos, que será relatado por los historiadores del futuro y que ya se avizora, no será por culpa del gobierno que se viene (sea del signo que fuere), sino por la enorme corrupción y la improvisación del actual. La necesidad de mayor recaudación, con nuevas reglas impositivas, es reconocida por el MEF y por el propio presidente Peña (en entrevista grabada en la 780 AM ante Gemavi, Mario y Kattya) hasta un punto tal que el Gobierno acaba de ser obligado por el FMI a transparentar sus finanzas, a dejar de mentir y buscar la convergencia legal solo hacia el 2028, sobre todo en cuanto al escandaloso déficit fiscal falso que aparece en el informe Situfin.

También nuestros descendientes del futuro podrían leer, si por acaso tuvieran lectura comprensiva, cómo el Paraguay sucumbió ante sus vecinos y ante un mundo supertecnologizado que vuelve en la historia a una especie de edad media, donde los soberanos ya no son las naciones independientes, sino los señores feudales que dominan lo digital. Los gobernantes paraguayos ni huelen que el centro del poder se dislocó de la agricultura a la industria y de esta a la plataforma, de la máquina para el algoritmo, de la producción física a la producción inmaterial de la realidad. Hoy el conocimiento humano sustituyó las armas atómicas con las de la IA donde la disputa tecnológica definirá el poder global. Y los legisladores andan en comisiones de títulos falsos y mafia de los pagarés. Saludos cordiales.

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