30 may. 2024

En Paraguay el jefe debe conocer todos los detalles

Lo más común es recibir ofertas de capacitaciones en liderazgo provenientes de cualquier autopromulgado sabio en el tema. Solo en Amazon hay más de 60.000 libros que hablan de liderazgo. Y se dice que se publican millones de títulos cada año. Esta sobreoferta de material existe por varias razones: Es un tema muy amplio que cualquiera se permite opinar. También es algo que evoluciona constantemente. El autor no necesita un título académico concreto para escribir, etc. La creencia por detrás es que si se practican los comportamientos genéricos se gestiona siguiendo conceptos abstractos. Y esto ya es suficiente para “liderar” y obtener resultados concretos en la realidad. Eso podría ser verdad en un país muy desarrollado, pero en Paraguay definitivamente no es así.

Gestionar en nuestro país requiere entender los detalles de todo lo que se hace. El empresario no es un opinador abstracto y estratégico con la última moda del management, sino un ejecutor concreto dando a sus colaboradores directivas específicas en cada detalle. Es un especialista en todos los aspectos de su negocio. Debe saber el impacto de cada alternativa. La mirada se ajusta constantemente entre el detalle más pequeño a la perspectiva más estratégica. Aquí es tan cierta la frase “el diablo está en los detalles”. Por eso los capaces indagan continuamente, hacen la repregunta, repiten lo escuchado para confirmar. Y toman cursos en lo que pueden delegar o tercerizar solo para saber filtrar la mentira, la media verdad, la parcialidad… Pues la brutal honestidad casi no se practica en nuestra sociedad. Aquí NO se puede gerenciar lo que no se domina en profundidad, aunque el currículo del candidato sea espectacular.

En nuestro país el exitoso es primeramente un meticuloso especialista en su negocio, que luego… consiguió también madurar su personalidad para gestionar equipos, pensar estratégicamente. Y ser hábil para estructurar negocios y manejar grandes egos. Además, estable emocionalmente para mantener relaciones, decente para ampliar su red social, previsible para mantener vínculos de confianza, instruido para entender lo que se viene desde el lejano horizonte.

Un ejemplo emblemático actual de un especialista que enfrentó un inmenso problema y lo está resolviendo espectacularmente es el presidente, Javier Milei. Un brillante académico en economía, autor de 7 libros y en menos de 6 meses de ser presidente va a presentar su octavo libro, muy culto, respetado profesor. Tomó un país quebrado con una trayectoria desastrosa e hizo el “mayor ajuste fiscal de la historia de la humanidad”, en meses el peso argentino ha sido la moneda que más se revalorizó frente al dólar en el mundo. Aprovecha sus incesantes entrevistas con la prensa para educar a la población argentina en difíciles conceptos de economía. El equivalente al “manager genérico” es el político versero de pura cepa, ambiguo, sin postura clara, que no puede enfrentarlo intelectualmente, no da la talla para debatir con el sólido especialista. Su amplia audiencia, desde los más duros técnicos del FMI hasta el pueblo menos instruido, va entendiendo y apoyando sus radicales cambios. Ningún líder generalista pudo arreglar la Argentina en las últimas décadas. Un especialista lo ha hecho en meses.

Ya estamos en un tiempo cuando se les quiere a los que dicen la verdad, asumen una postura clara, van al asunto principal, rectifican cuando se equivocan y siguen adelante, pueden comunicar conceptos difíciles y educar a quienes los siguen, dominan sólidamente un área del saber donde pueden enfrentar a cualquiera, toman la decisión correcta por más dura que sea. Esa compostura viene de la seguridad de un sólido conocimiento, pues en algo la persona tiene que ser extremadamente capaz, y eso debe estar relacionado con lo que hace. Solo de allí salen los resultados excepcionales.

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