El teatro para la primera infancia todavía ocupa un espacio reducido dentro de la oferta cultural paraguaya. Mientras la mayor parte de las propuestas escénicas están dirigidas a escolares o público familiar en general, En el principio, un punto pone el foco en un grupo pocas veces considerado: bebés y niños de hasta cinco años. La obra, creada por Kunu’u Títeres (Paraguay) y Compañía Insólita (Argentina), se estrenará con funciones del 30 de junio al 10 de julio en Villa Elisa, Areguá y Asunción, con el respaldo de la Secretaría Nacional de Cultura, Iberescena y Fundación Itaú Paraguay.
La propuesta parte de una idea tan simple como poderosa: un punto sobre un espacio en blanco. A partir de allí, durante 30 minutos, el teatro de objetos, los títeres, la música y la interacción construyen un recorrido en el que ese punto se transforma en líneas, garabatos, figuras y emociones, invitando a los pequeños espectadores a descubrir el mundo desde la curiosidad y el juego.
El desafío de hacer teatro
En conversación con Última Hora, la actriz y productora ejecutiva Carola Mazzotti explica que crear para este público implica mucho más que adaptar un espectáculo infantil.
“Mientras más temprano los niños asistan a una experiencia teatral, más se estimula que desarrollen un hábito hacia el teatro. Además, lo que sucede sensorial, estética y poéticamente en una sala no lo van a encontrar ni en la casa ni en la escuela. Es una experiencia única e irrepetible”, sostiene.
La directora y dramaturga Julia Sigliano coincide y subraya que el teatro enseña desde edades muy tempranas a convivir con los tiempos y las reglas de una experiencia colectiva.
“La formación de espectadores comienza desde la primera infancia. No es lo mismo mirar una pantalla que llegar a un teatro, esperar, compartir con otras personas y aprender a observar. Todo eso también forma parte de la experiencia artística”, afirma.
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Esa filosofía atraviesa toda la obra
En determinados momentos, los niños dejan de ser únicamente espectadores para tocar materiales, explorar objetos, descubrir texturas, luces y colores junto a sus familias.
“Hay escenas pensadas para jugar y otras para mirar. Queremos que puedan tocar, explorar y usar todos los sentidos porque están en una etapa donde investigan absolutamente todo. Esa experiencia fortalece su desarrollo cognitivo y emocional”, explica Sigliano.
El comienzo de todo. La elección del punto como protagonista tampoco fue casual. Según las creadoras, representa el nacimiento, el crecimiento y las infinitas posibilidades que surgen a partir de un pequeño comienzo.
“Partimos de un punto en un espacio blanco que luego se transforma. Pasamos del punto a la línea, de la línea al garabato y del garabato al dibujo. Es también el desarrollo de un niño y de la vida misma”, explica Mazzotti.
Para Sigliano, ese recorrido también habla de cómo cada experiencia modifica a las personas. “Ese punto simboliza llegar al mundo y empezar a transformarse a medida que uno crece, explora y se encuentra con otros”, agrega.
Las creadoras consideran que esta producción abre un debate pendiente sobre las políticas culturales dirigidas a la primera infancia. Mazzotti asegura que actualmente prácticamente no existen propuestas nacionales para este segmento y reclama un mayor compromiso institucional.
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Detalles del show
Las funciones serán mañana a las 09:00 y 11:00, en Tororé, Areguá, con entradas gratuitas.
El sábado 4 y domingo 5 de julio se presentarán en Sala La Correíta (Gral. Díaz 1163 casi Don Bosco), a las 15:00 y 16:30, con entradas a G. 70.000 (válido para un adulto y un niño) y G. 30.000 (adulto adicional). La última presentación será el miércoles 8 de julio, a las 13:30, en El Cántaro de Areguá (Beato L. Guanela, frente a la vía férrea), con entrada libre y gratuita. Para más información contactar al (0981) 845-472.