12 jul 2026

“Creo que hay mucho racismo y mucha discriminación en Paraguay”

Tras el conflicto entre la senadora Celeste Amarilla y el futbolista Kylian Mbappé, la legisladora habló de la necesidad de una ley antidiscriminación. Había presentado un proyecto, pero este fue rechazado.

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Senadora. Dra. Esperanza Martínez Lleida de Portillo

La senadora Esperanza Martínez, quien había presentado un proyecto de ley antidiscriminación, habla del tema tras el conflicto que sus suscitó por los dichos en redes sociales de la legisladora Celeste Amarilla y el futbolista Kylian Mbappé.

–¿Cómo ve la importancia de tener una ley contra la discriminación?

–El tema de la discriminación, del racismo es cultural. Está arraigado en las sociedades en general. No es un problema solo de Paraguay. Es toda Latinoamérica, Europa, en todos los ámbitos. Solo que todos los países en mayor o menor medida hacen un esfuerzo para educar a la población. Para crear reglas de convivencia que permitan que estas prácticas disminuyan gradualmente. Una de las medidas es tener una ley que sancione, que cree también mecanismo, porque acá la ley no es solo “vos fuiste racista o fuiste discriminatorio en tus apreciaciones hacia algún sector de la sociedad, hacia alguna persona, hacia un grupo de personas”, sino que la ley tiene que tener mecanismos que orienten a prevenir, orientar, que tengan mecanismos de conciliación, de reparación o de seguimiento al comportamiento en las instituciones. Porque, de repente, yo puedo maltratarte a vos y si hay una instancia de conciliación que permita que conversemos, que yo pueda reconocer mi error, pedirte disculpas y se termina allí pensando que ese proceso es una manera de aprendizaje, pedagógica, de que yo cambie mi actitud y entienda que esto está mal y que eso sirva de ejemplo para la sociedad.

–¿De educación?

–Por eso que las leyes no solamente son la multa, sino las más modernas tienen espacios de atención, conciliación, información y de educación de la población. Y la otra pata importante, en este caso nuestro país, es fundamental la educación. La escuela donde no solo el esfuerzo pedagógico tiene que ir a que sepamos leer, escribir, etcétera, sino que también que seamos ciudadanos y que eso nos permita convivir con códigos de tolerancia, inclusión, respeto, valores humanos, valores ligados a la paz, etcétera, que son actitudes que se deben aprender en el colectivo que es el aula. Y allí no se permita el insulto, el bullying, la violencia verbal ni física, y que aprendamos desde niños que mis derechos terminan donde comienza el del otro. A no tener un lenguaje de violencia, de agresividad, etcétera. Entonces una ley, pero también un sistema educativo que construya valores ciudadanos, de convivencia, de solidaridad. Me parece que son los caminos de políticas públicas que necesitamos en Paraguay.

–¿Cómo ve a la sociedad paraguaya con respecto a este tema?

–Creo que hay mucho racismo y mucha discriminación en el Paraguay. Es un tema del que se habla poco y hay valores culturales arraigados, ligados al machismo y, sobre todo, a situaciones discriminatorias en diferentes aspectos. Por ejemplo, personas con discapacidad, las etnias, de ser indígena o no, hablar guaraní. Acuérdense que en una época el guarango era una descalificación que se daba desde del ámbito de la educación. El maestro le trataba de guarango al niño cuando en ese momento había, por consenso cultural, un desprecio a la lengua guaraní que venía de tanto sometimiento de nuestra frontera, donde quisimos en un momento dado borrar al idioma guaraní. Pero no solo hay estas discriminaciones clásicas por etnia, por género, por opción sexual. Por ejemplo, las condiciones de salud. Hoy, ser portador de VIH o tener tuberculosis o una enfermedad de transmisión sexual es objeto a veces de discriminación. Entonces, no quiero contar que soy portadora de VIH, pero sí puedo contar que me operé de la vesícula, o que soy cardiaca o diabética. Ser diabética no es lo mismo que ser portadora de VIH por las connotaciones que están detrás de este tipo de enfermedades. Entonces, por eso hay que entender que esto hay que pensarlo en el concepto amplio de cómo la sociedad discrimina. Decía la senadora Celeste en su alegato, que antes vos no podías salir con una divorciada, si era soltera porque ella, al ser divorciada, ya era una mala persona o, digamos, de cierta moral, etcétera. Y esas cosas va superando la sociedad en la medida que eso se va debatiendo y se van creando situaciones de respeto a las diferentes situaciones. El ser pobre, la religión o la creencia, las edades. “Esta vieja de mierda; este pendejo pelotudo”. O sea, todas esas cuestiones no van a irse a una ley, pero sí tiene que comenzar a establecerse un debate de cómo las calificaciones en realidad tienen una connotación de calificación o de rango de personas. O sea, ella es mejor que yo o yo soy mejor que él, porque yo soy este y vos sos lo otro. Y de eso es lo que tenemos que hablar como sociedad para que cada vez esas diferencias sean atendidas y entendidas. O sea, soy gorda, soy fea, soy linda, tengo una discapacidad, soy indígena, soy negra, soy afrodescendiente, soy de un partido político o del otro, etcétera y comenzar a plantearse que la sociedad va a seguir siendo diversa. Somos diferentes, pero ¿qué es lo que hace la Constitución? Decir nuestra identidad y nuestros derechos son iguales para todos, más allá de estas diferencias que nunca van a desaparecer. Lo que hacemos es educarnos para que esas diferencias no sean usadas para denigrar, maltratar, crear niveles de superioridad en un sector sobre otro o personal o colectivo.

–Las críticas del oficialismo se dieron luego de lo que pasó con la senadora, pero ¿no fueron ellos los que rechazaron el proyecto?

–Ellos son los que rechazaron y siguen rechazando. Me gustaría que todos los que hablaron del no al racismo, etcétera, cuando se debata la ley puedan tener la misma amplitud que tuvieron. Ese es el problema en la sociedad paraguaya. Una hipocresía tremenda. Nosotros adscribimos supuestamente valores, pero nuestra conducta es totalmente contraria. Decía José Carlos Rodríguez Alcalá, el sociólogo, que en el Paraguay hay un problema entre el valor y el principio. Que los paraguayos adscribimos a los valores. Vos le haces una encuesta a las personas y le decís: “Vos estás a favor de la democracia, de la tolerancia, de la inclusión, a favor de la justicia, de la honradez como valores”. Y nadie te va a decir: “No, yo estoy en contra de la transparencia, de la justicia”, pero el principio es la conducta de acuerdo al valor. ¿Y eso qué significa? Que yo soy honesta, democrática, inclusiva, transparente. Entonces la gente adscribe el valor de la transparencia, pero no puede demostrar el origen de su fortuna. Acá la gente te dice: “Sí, yo la democracia”, pero viene e impone un voto antidemocrático porque reciben una orden para votar incluso en contra de sus posiciones personales. O te dicen: “Yo estoy a favor de la familia etcétera y es divorciado, tiene tres hijos y no le da la prestación alimentaria a su hijo”. Entonces, ese es un debate de la sociedad muy difícil porque es muy cotidiano y de mis colegas ni hablar. O sea, muy poca gente tiene autoridad moral para poder plantear. Entonces, de estas cosas hay que hablar y cuando yo decía, ¿por qué no volvemos a pensar en una ley? que a lo mejor hay que reescribirla. No digo de tomar las leyes que se dejaron 10, 15 años atrás, con cuál es hoy un consenso nuevo para que podamos hacer. Y ni siquiera tengo la expectativa de que voy a tener los votos para que sea aprobada. Pero sí, lo que no quiero renunciar es al debate. Porque si la sociedad no debate, nunca vamos a avanzar hacia algo reparador.

–¿Presentará un nuevo proyecto?

–Claro. Vamos a comenzar a trabajar porque creo que pasó mucho tiempo, quiero comparar la legislación de los países vecinos. No sé, ver un poco lo que está hoy vigente a nivel internacional. Los proyectos que ya tenemos. Cuáles pueden ser otras sugerencias. Vamos a hacer seguramente un borrador, audiencias. O sea, esto va a llevar un proceso y quiero que sea así, porque eso va a permitir que así como hoy me entrevistás y te interesa el tema, otros medios de comunicación, influencers, los que están en contra, los que se van a enojar, pero eso tiene que hacer la sociedad, se tiene que debatir.

  • El tema de la discriminación, del racismo es cultural. Está arraigado en las sociedades en general no es un problema solo de Paraguay, es toda Latinoamérica, Europa, en todos los ámbitos.

Esperanza Martínez

Es doctora en Medicina y Cirugía por la UNA. Docente. Ejerció la profesión en el ámbito de la salud pública. Fue ministra de Salud entre el 2008 al 2012, durante el gobierno del ex presidente Fernando Lugo. Es senadora por la oposición por tercer periodo consecutivo desde el 2013 hasta la fecha.

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