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Emilio reclama que la Justicia le diga qué pasó con su mamá

No solamente le cambiaron su identidad y lo entregaron a otra familia. Además, desaparecieron a su mamá, María Olga Gómez. Emilio Cricera pide encarecidamente que lo ayuden a saber de ella.

“A la hora 13 del 20 de octubre de 1966, llega una camioneta celular de la Policía, conduciendo a un oficial y agentes, quienes traen a un recién nacido, portador de la siguiente: Nota N° 237, señora directora del Hogar Infantil. ESD. Tengo el agrado de dirigirme a Ud., con el objeto de solicitar la internación en esa institución del menor Jorge Luis, quien fuera hallado en la vía pública…”.

Así dice el informe de una asistente social sobre el “Caso N° 578, Jorge Luis”, que Emilio Félix Cricera Evaly pudo rescatar del archivo del Hogar Santa Teresita, de donde fue apropiado ilegalmente en 1967 y entregado al matrimonio del argentino Emilio Cricera y la paraguaya Celia Nilda Evaly, quienes obtuvieron una partida de nacimiento con un nuevo nombre, otra fecha de nacimiento y en donde ellos figuran como padres biológicos del bebé.

Esta historia –que empezamos a revelar en nuestra edición dominical– constituye el primer caso de un bebé apropiado por la dictadura stronista que sale a luz y abre interrogantes sobre qué pasó con María Olga Gómez, la verdadera madre biológica de Emilio/Jorge Luis.

Primera parte: “El stronismo desapareció a mi mamá y me robó la identidad”

La nota de la entrega del bebé al Hogar Infantil Santa Teresa o Santa Teresita (que en épocas de la dictadura estuvo bajo la dirección de María Olivia Chelita Stroessner, hija adoptiva del general Stroessner) está firmada por el comisario Augusto Moreno, en ese entonces titular de la tristemente famosa Comisaría Tercera, uno de los más tenebrosos locales en donde eran detenidos y torturados los presos políticos, varios de ellos considerados desaparecidos.

ABANDONO. Según el relato del expediente, en la patrullera que llevó al bebé con apenas 8 días de nacido al hogar (sobre la avenida Eusebio Ayala, frente a la Justicia Electoral), también se hallaba la madre, María Olga Gómez, quien en esa época tendría 18 años, y que era trasladada a la Cárcel del Buen Pastor, tras haber estado presa en la Tercera con su hijo.

La asistente social cuenta que pudo hablar con la madre antes de que la lleven. Sostiene que la mujer admitió haber abandonado a su hijo en la entrada de una casa, por “estar desesperada”, ya que su “patrona” no admitía a empleadas con hijos y el padre del niño (marino de la Flota Mercante) la había abandonado. También admitió haber huido de su casa familiar en Altos. Pidió que le devuelvan a su hijo y no la lleven a la cárcel, pero no le hicieron caso.

VENGANZA. Emilio cree que muchas afirmaciones del informe son falsas, porque descubrió otros datos que hablan de una especie de venganza por parte de una persona poderosa en Altos contra su madre.

En su denuncia ante la Fiscalía de Derechos Humanos, revela que sus familiares contaron que “alguien de mucho poder económico en la ciudad de Altos estaba interesado en mi madre, y al no tener reciprocidad, fue quien mandó al proceder irregular de la Policía, ya que María Olga había venido a Asunción escondiéndose de quien le pretendía”.

Desde el Buen Pastor, María Olga se comunicó con su madre, Laureana Isabel Ojeda, para que recupere al bebé. “Mi abuela intentó por todos los medios y documentos comprobables de filiación recuperarme y llevarme con los míos, restitución que nunca se pudo dar, porque en el mes de agosto de 1967 fui ‘regalado’ a un matrimonio argentino-paraguayo residente en Buenos Aires”, destaca.

sin pistas. A la abuela le dijeron en el hogar que el bebé había muerto, al igual que su hija María Olga. No entregaron los cuerpos. Debido al dolor, la anciana sufrió pérdida parcial de memoria, según los familiares.

“Me contaron que mientras mi madre estaba detenida, la Policía allanó la casa materna en Altos y se llevó todas las fotos y los documentos de María Olga”, agrega Emilio, quien desconoce las razones de la presunta desaparición, porque su madre no era una activista política conocida.

“Hoy reclamo que el Estado investigue y me diga qué pasó con mi mamá, de quien ni siquiera tengo una foto, porque se llevaron todo. En la Cárcel del Buen Pastor me dijeron que un incendio destruyó los registros de aquella época. Nadie más sabe nada”, dice.

Emilio ha decidido quedarse en el Paraguay. Desde hace más de un año vive en Luque. Ha intentado establecer una relación con su familia materna en Altos, pero siente que hay muchos recelos, miedos y silencios que superar. Confía en que será parte de un proceso.

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