El robo de autopartes es considerado como robo menor o bagatelario; sin embargo, el aumento de los casos desnuda todo un esquema delictivo que mueve millones de dinero a diario, con un auge en el mercado negro y bajo la modalidad de pedido de las piezas por encargo. Esto se puede comprobar incluso tras los ofrecimientos y negociaciones que se realizan en las redes sociales.
Es decir, que los robos de accesorios de vehículos se han transformado en una industria delictiva sistemática, con un notorio aumento tanto en Asunción como en Central, que han alcanzado niveles críticos.
Los reiterados casos de robos revelan un ecosistema delictivo que ha pasado de ser un simple hurto de oportunidad a una industria ilícita estructurada, con un impacto directo en la seguridad ciudadana y la economía de los afectados.
Solo en el área de Asunción se han llegado a reportar promedios de hasta 250 robos de autopartes por día. Los datos del Ministerio Público indican que, en picos de actividad, ocurren entre 10 y 11 hechos por hora contra la propiedad en la capital.
VÍCTIMAS RECURRENTES. La impunidad permite que una sola víctima pueda sufrir múltiples robos en cortos periodos. En este sentido, se llega a registrar casos de hasta 9 incidentes en 10 meses sobre un mismo vehículo.
Los datos refieren que el eslabón más bajo lo ocupan personas con adicciones a crac, más conocidos como chespis, que sustraen piezas de fácil remoción en segundos para venderlas por sumas ínfimas, entre G. 30.000 y G. 50.000 por pieza.
Según la radiografía de este tipo de delitos, los delincuentes priorizan piezas externas de alta rotación y fácil reventa, como los accesorios externos: espejos retrovisores, cobertores, señaleros, buscahuellas y parrillas frontales. Además, de insignias y logotipos, especialmente de marcas populares como Toyota.
Registros de la Policía refieren que los vehículos importados vía Chile son los más afectados por la alta demanda de sus repuestos, destacando modelos como el Toyota Vitz, Allion, Premio, Auris y Runx.
Mientras que bandas más organizadas emplean dispositivos sofisticados, como inhibidores de señal GPS para evitar el rastreo de vehículos robados para desguace y dispositivos flipper para vulnerar sistemas de seguridad de alta gama.
También existen perfiles especializados dentro de los aguantaderos que se encargan exclusivamente de desarmar vehículos robados en tiempo récord para alimentar el mercado de repuestos usados.
MERCADO DIGITAL. Las piezas robadas ya no solo se venden en desarmaderos clandestinos; ahora se ofrecen impunemente en páginas como Marketplace de Facebook y otras redes sociales, incluso con servicio de delivery.
Muchos de los delincuentes capturados por estos tipos de hechos, incluso de manera infraganti y con las evidencias, son liberados nuevamente en menos de 24 horas debido a que los hurtos de bagatela no suelen conllevar prisión preventiva.
Además, existe una brecha importante entre el robo real y el denunciado, ya que muchas víctimas no formalizan el proceso ante la desconfianza en el sistema judicial.
La Policía Nacional, a través de la Dirección de Control de Automotores, ha intensificado los operativos en desarmaderos y puntos de venta de autopartes para supervisar la legalidad de los productos. En intervenciones recientes durante abril y mayo de 2026, se lograron detenciones en Luque y Asunción, y se recuperaron accesorios como reflectores, llaves y cargadores.
Sin embargo, las autoridades instan a la ciudadanía a realizar la denuncia formal ante el Ministerio Público, ya que la falta de registros oficiales dificulta el seguimiento de las bandas.
- 250 denuncias de autopartes se promedian por día solo en Asunción.