HOHENAU
Una madre soltera celebra que el último de sus tres hijos varones haya optado por realizar el servicio militar. “En los últimos tiempos, muchos de los niños y jóvenes de nuestro país se pierden en los vicios y las tentaciones que existen, por ejemplo, las drogas, el alcohol y el tema de los celulares y la televisión, todo eso causa un gran daño a los chicos; por eso, más celebro que mi hijo se haya ido al cuartel”, expone Ramona Acosta, quien no oculta su orgullo y emoción de que su hijo pahague, “el más terrible”, haya elegido forjar su disciplina en el ejército.
Ramona vive días de orgullo y emoción porque su hijo Eleno Asunción Benítez Acosta, de 18 años, se fue hace dos semanas al cuartel en San Juan, Departamento de Misiones, donde permanecerá diez meses cumpliendo el servicio militar.
Eleno es el menor de tres hermanos de una madre soltera. Los otros dos son Carlos Ramón Benítez Acosta, de 24 años, y Júnior César Benítez Acosta, de 22 años. Ninguno fue a hacer el servicio militar. Ellos no querían ir al cuartel a diferencia de Eleno, que siempre dijo que quería ir a hacer el servicio.
“Ya el año pasado le llevé al Segundo Cuerpo de Ejército en San Juan Bautista, Misiones, pero no le dejaron porque tenía 17 años y los militares me dijeron que debía tener 18 años cumplidos. Pero ahora sí lo tomaron y estoy muy contenta y orgullosa de él”, cuenta Ña Ramona, quien posee una granja en la que trabaja en la cría y venta de diferentes tipos de animales, frutas y verduras.
“Mis hijos me ayudan siempre, pero ahora los dos mayores consiguieron empleos, entonces yo trabajo sola y a veces contratando algún ayudante”, dice.
Eleno, insiste su madre, es –o era– “el más terrible” del hogar. Hoy decidió dar un paso importante, cambiar de rumbo y apostar a la disciplina, el esfuerzo y el compromiso que, entre otros valores, son enseñados en los cuarteles del país.
A SUS CONGÉNERES. Desde Fordi 3, una zona rural del distrito de Bella Vista, Itapúa, esta familia quiere dejar un mensaje claro: incentivar a más chicos a ir al cuartel, a formarse, aprender valores y crecer como personas. Una historia simple, real y poderosa, que muestra que sí se puede cambiar.
“En la primera semana, me sentí muy bien en el cuartel, allá en Misiones. Tuve un franco (permiso) el fin de semana pasado, pero ya volví, aquí estaré diez meses hasta salir de baja”, comenta Eleno a ÚH.
“Escucho siempre por las radios las noticias de que, por ejemplo, por ahora los jóvenes en edad de hacer el servicio militar ya no quieren irse al cuartel; sin embargo, yo les insto a que hagan el servicio militar porque es muy importante, ayuda mucho a la formación integral”, comenta el joven recluta.
“Ellos crecieron sin conocer lo que es el cariño de un papá porque yo soy madre soltera. Aún así son muy buenos hijos y personas porque yo siempre traté de darles la mejor educación y todo el afecto de una madre”, exterioriza Ramona.