CIUDAD DEL ESTE
La inseguridad dentro del Hospital Regional de Ciudad del Este se convirtió en una de las preocupaciones de la dirección, debido a la presencia de personas ajenas a la institución que ingresan y permanecen entre pacientes y familiares, además de reportarse situaciones de hurto y advertencias sobre posibles cobros irregulares por supuestas gestiones.
El director, doctor Cristian Martínez, reconoció que actualmente no cuentan con denuncias concretas que permitan individualizar a responsables de estos hechos, pero afirmó que la situación genera preocupación entre los funcionarios y que el problema es conocido dentro del establecimiento.
Según explicó, algunas personas ingresan al hospital aparentando ser familiares o pacientes y permanecen en las distintas áreas. En determinadas ocasiones, aprovechan los momentos de descuido para sustraer pertenencias de pacientes o familiares.
“Tenemos mucha gente extraña en el hospital, se le roba a la gente”, manifestó Martínez, al señalar que incluso durante la madrugada algunas personas permanecen junto a los pacientes y familiares y aprovechan cuando estos se quedan dormidos para cometer hurtos.
La situación también genera preocupación entre los trabajadores, principalmente porque no siempre es posible determinar quién es realmente un familiar y quién es una persona que ingresa con otros fines.
A esta situación se suma la presencia de personas que se acercan a familiares de pacientes ofreciendo supuestas gestiones a cambio de dinero. Al respecto el Hospital Regional emitió un comunicado para dejar en claro que ningún funcionario ni tercero está autorizado a cobrar por conseguir camas, medicamentos, traslados, turnos, estudios u otros servicios.
Martínez aclaró que no existe actualmente una denuncia concreta contra una persona determinada por este tipo de hechos, pero sostuvo que la dirección recibió información y mantiene la preocupación por el accionar de personas que podrían aprovecharse de la desesperación de los familiares. “Desde el hospital no contamos con gestores”, remarcó.
Cuidado. El director pidió especial cuidado a las familias que atraviesan situaciones de emergencia, debido a que el estado de preocupación por la salud de un familiar puede facilitar que terceros se presenten como supuestos intermediarios y prometan solucionar rápidamente determinadas necesidades. La recomendación es consultar primero con médicos, enfermeros o funcionarios debidamente identificados antes de entregar dinero o información personal.
Incluso, según Martínez, se detectaron personas que solicitaban currículums bajo el argumento de que podían conseguir puestos de trabajo ante eventuales renuncias de funcionarios. También en estos casos se habría intentado cobrar dinero. Ante el escenario de inseguridad, la dirección pretende retomar el pedido de una presencia policial permanente en las inmediaciones del hospital.
Martínez explicó que anteriormente se contó con apoyo de efectivos de la comisaría de Santa Ana, ubicada en la parte posterior del establecimiento, pero el servicio posteriormente dejó de realizarse de manera permanente debido a la falta de personal policial.
La dirección ya tomó contacto con la dependencia y prevé insistir con el pedido, especialmente debido al cambio reciente de jefe de la comisaría. “Es una preocupación de los propios funcionarios”, sostuvo el director.
El objetivo es reforzar la seguridad tanto para los trabajadores como para los pacientes y familiares, además de facilitar la identificación de personas que ingresan al establecimiento sin una relación clara con algún paciente.
Provisión. Más allá del problema de seguridad, el Hospital Regional continúa enfrentando dificultades relacionadas con medicamentos e insumos. Martínez admitió que existen productos que en determinados momentos no están disponibles y que esto puede obligar a las familias a realizar gastos.
Citó como ejemplo insumos utilizados en anestesia que pueden costar entre G. 300.000 y G. 500.000, además de elementos básicos que pueden ser requeridos desde el ingreso a Urgencias. Entre ellos mencionó punzocat, macrogotero y algunos medicamentos que ocasionalmente deben ser adquiridos por los familiares. La dirección busca reducir estas situaciones mediante la coordinación con otros hospitales.
También mencionó la llegada de medicamentos de alto costo desde otros establecimientos y la disponibilidad de inmunoglobulinas que, cuando son requeridas, pueden ser cedidas a otras instituciones públicas o privadas. “Son trabajos silenciosos”, señaló al referirse a las gestiones que se realizan para conseguir medicamentos que están disponibles en otros puntos del país.
Otro de los problemas que enfrenta el centro asistencial es la disponibilidad de ambulancias. El hospital cuenta con seis unidades, pero actualmente solamente una parte está operativa. Según Martínez, dos ambulancias se encuentran activas, mientras otras están en mantenimiento o requieren reparaciones. La situación preocupa especialmente por los traslados que deben realizarse hacia otros centros asistenciales para estudios y procedimientos.