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El golazo de ocho pueblos indígenas en el fútbol femenino

Una comunidad indígena dio su mejor grito de gol al unir a mujeres de diferentes etnias en un solo equipo de fútbol, que a través del deporte buscan seguir cultivando valores de sus pueblos, en tiempos que enfrentan varios tipos de opresiones.

Daisy Cardozo Román Por Daisy Cardozo Román

Como todos los días, a las 14.30, es hora del entrenamiento de las mujeres del equipo Sport Nativo. Entusiasmadas, las chicas comentan en una videollamada con Última Hora que se están preparando para un partido amistoso contra el club Nueva Vida.

Se trata del equipo de fútbol formado hace dos años en la comunidad urbana Yesoal Sectema, ubicada en el barrio Redención, de la ciudad de Concepción, en el departamento homónimo, a unos 800 metros de la Terminal de Ómnibus local, cuya historia se da a conocer en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se recuerda este lunes.

La comunidad está al mando de Jacinta Pereira, quien hace 12 años se convirtió en la primera lideresa indígena de la Región Oriental.

En un contacto en vivo muestra cómo practican el cuadro de mujeres, como cada tarde, y contenta señala que el conjunto de jugadoras está integrado por mujeres de diferentes etnias.

Lo característico, su diversidad

Yesoal Sectema tiene la peculiaridad de estar conformada por ocho pueblos indígenas: Guaná, Enxet, Chamacoco, Sanapaná, Enlhet, Toba Qom y Paĩ Tavyterã.

En Paraguay, donde habitan 19 pueblos indígenas, no es usual que en una comunidad convivan entre varias culturas, sino que cada una se conforma e identifica con miembros de su propia etnia.

Sin embargo, la lideresa señala que a través del fútbol encuentran la manera de compartir más en la diversidad cultural. "Nos entendemos a través del deporte", describe, mientras enfoca con el celular a las jugadoras oyendo las instrucciones del "profe".

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El club

Durante el entrenamiento, el "profe" del equipo, Pedro Álvarez, hace una pausa y accede a exponer la situación, habla sobre la conformación de las categorías, las prácticas, los resultados en cancha y hasta de la falta de apoyo de las propias autoridades del departamento y del Municipio.

El director técnico de Sport Nativo tiene 27 años, es jugador y está preparado para entrenar, por lo que en mayo de este año comienza a dirigir en forma voluntaria el equipo de fútbol. "La señora Jacinta me pidió si podía ayudarle y acá me adapté a ellos", agrega.

Estoy feliz, porque son todas unidas las chicas, cuando yo entré no eran así. Se sueltan más ahora Estoy feliz, porque son todas unidas las chicas, cuando yo entré no eran así. Se sueltan más ahora

Álvarez destaca que el equipo femenino mejoró su nivel de juego en los últimos meses y que sus miembros se integraron más entre sí. Gracias a su mejor desempeño dice que incluso jugaron contra un club de la Liga Concepcionera de Fútbol, en Adolfo Riquelme.

Sport Nativo cuenta con una categoría única de mujeres, integrada por 28 indígenas de diversas parcialidades, desde 12 a 30 años y más. También dispone de un cuadro masculino de primera, juvenil y de niños desde 5 años en adelante, con los que completa un plantel de casi 100 jugadores.

El propósito: La disciplina

Jacinta Pereira, de origen sanapaná, es quien impulsa a su comunidad a jugar el fútbol con el propósito de que todos los miembros adopten una disciplina y se respeten unos a otros.

La lideresa apunta que los indígenas están rodeados de vicios y es parte de su lucha mantenerlos alejados de ello a través del deporte.

A las chicas de acá les gusta mucho. Le dan interés y aprenden a cultivar responsabilidad y honestidad, porque a través de ello tienen que ser responsables con sus actividades A las chicas de acá les gusta mucho. Le dan interés y aprenden a cultivar responsabilidad y honestidad, porque a través de ello tienen que ser responsables con sus actividades

Sabina Encina (31), del pueblo Toba Qom, es la capitana del equipo femenino. Su posición en el cuadro es el lateral izquierdo. Ella va con sus hijos de 7 y 9 años a las prácticas y los hace entrenar con los más pequeños. Afirma que el fútbol la ayuda a conocer otras culturas.

Otras dos jugadoras indígenas sanapaná coinciden con lo mismo. Tal es el caso de Yemima Bogarín (19), una de las jugadoras favoritas del equipo en la defensa y estudiante de la carrera de Derecho, y el de Micaela Hicret (12), delantera del equipo. La niña cursa el sexto grado y le gustaría seguir con los años en el mundo del balompié.

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La lucha por sus derechos

El fútbol femenino en sí sigue en la lucha por la igualdad en Paraguay y de las mujeres indígenas aún más. De acuerdo con registros de la Secretaría Nacional de Deportes (SND) recién en agosto de 2015 se realizó el primer torneo de fútbol femenino indígena en la zona de Curuguaty, en Canindeyú, con apoyo estatal.

El director técnico del Sport Nativo considera que las jugadoras están al mismo nivel que un equipo profesional y no dejan de recibir invitaciones de otros equipos para disputar, pero pide apoyo para seguir fomentando los encuentros futbolísticos.

No obstante, no se trata de la única lucha que enfrentan. En un contexto más amplio, actualmente, hay pueblos indígenas que en los últimos meses fueron desalojados de sus propias tierras, varias de ellas tituladas por el Estado a su favor, en abierta violación a la Constitución Nacional paraguaya.

La Constitución Nacional en los artículos 62 al 67 establece que los pueblos indígenas tienen derecho a definir su identidad, su sistema de organización, a la tierra para el desarrollo de sus formas peculiares de vida, a la participación en la vida económica, social, política y cultural del país y se prohíbe la remoción o traslado de su hábitat sin el expreso consentimiento de los mismos.

Otras de sus reivindicaciones más importantes siguen siendo el derecho a la salud, la educación y el respeto a sus creencias. En este sentido, recientemente, saltaron casos de reclutamiento de indígenas en grupos criminales del Norte del país e invasión de grupos religiosos en las comunidades.

Ante este escenario, Jacinta Pereira pide acciones y seguimiento continuo a la situación de los pueblos indígenas por parte del Gobierno, a través de cada ministerio.

Muchas veces se aprovechan de los indígenas porque no tienen un representante que les ampare netamente en su derechos y es algo que nos hace falta. Tiene que existir alguien que realmente pueda estar amando a los pueblos indígenas para que haya algo real y los pueblos indígenas de todos los departamentos puedan salir de un pozo Muchas veces se aprovechan de los indígenas porque no tienen un representante que les ampare netamente en su derechos y es algo que nos hace falta. Tiene que existir alguien que realmente pueda estar amando a los pueblos indígenas para que haya algo real y los pueblos indígenas de todos los departamentos puedan salir de un pozo

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