En el 2025 Paraguay recibió como inversión directa extranjera USD 931 millones, 15% más de lo que entró en el 2024. Históricamente Brasil ha representado entre el 24 y el 33% del total. Los números son muy variables, pero basta con observar en la calle en qué idioma hablan la mayoría de los inversionistas, y es en portugués. Es solo viajar al interior que vemos que el capital brasileño ha potenciado gran parte del agronegocio. Es obvio que nuestro mayor socio comercial, comprador, e inversionista provenga de Brasil.
Es cierto que debemos de mirar a lo lejos e incluir a todo el mundo, pero la realidad muestra que cuanto más lejos está el país, es exponencialmente menos probable que se interese en nosotros. Los más cercanos son los más afines, los que mejor justiprecian el riesgo, los que nos ven más realísticamente. Es lo mismo que cuando un emprendedor busca inversionistas, el primer grupo que se busca es a “familiares y amigos”. Mas aun en esta fase del mercado internacional que se busca el nearshoring, reshoring, onshoring, estrategias de cadenas de provisión que buscan lo mismo: la relocalización de operaciones a un país mas cercano. Se prefiere pagar más caro para producir más cercano, porque el mayor costo se compensa con (I) una entrega más rápida; (II) un cambio más rápido en la fabricación; (III) lotes menores; (IV) fletes más baratos, etc. Todo converge a que el que está más cerca tiene una ventaja competitiva. Ubicación por sobre precio. La ciencia de la logística internacional es ciertamente ultra compleja, pero por encima de eso, pasa el sentido común indicando: lo cercano es finalmente lo más seguro, definido en el friendshoring donde se enfatiza la seguridad y la estabilidad en las relaciones.
Por lo tanto, al buscar un socio estratégico y/o un mercado más fácil de entrar, basta con mirar dentro de los países vecinos. El tema es más obvio y fácil de lo que uno piensa. Las mayores barreras pasan a ser aprender portugués bien; dejar los viajes glamurosos en avión a lugares exóticos para ir a visitar en auto el interior de nuestros vecinos; presentarnos sinceramente con nuestras ventajas y grandes áreas de aprendizaje pendiente; tener un balance real en blanco y una contabilidad verificable; posicionarnos como siendo la mejor puerta de entrada al Paraguay además de ahorrarles tiempo; a estar dispuestos a una menor participación accionaria de una mayor empresa.
En este momento del mundo, las inmensas escalas que se requieren para llegar a un costo de producción competitivo (i.e., barato de producir), la complejidad de los ecosistemas de proveedores que requieren para construir un producto (i.e., todas las empresas satélites que se necesitan para armar el producto), no da para que una empresa paraguaya pueda llegar competir basándose solamente en nuestro mercado local. Hay que necesariamente integrarse a las cadenas productivas de Brasil o Argentina para ser viables. Hoy tamaño es documento. Y esta integración es mucho menos probable que ocurra con los países del primer mundo.
El mundo evoluciona a una velocidad increíble, consecuencia de eso es que cada vez se puede entender menos el futuro, entonces se buscan procesos productivos los más flexibles posibles para adaptarlos cuando se lea mal el mercado porque hasta la mejor empresa la va a errar. Por eso los que están cerca serán los más propensos a ser nuestros socios en tantos aspectos. No hay que ir ni tan lejos ni complicarse demasiado. En el fondo, las barreras son más personales que de mercado. Mantenerlo simple, cercano, sincero, y sin miedo de ser socio de alguien mucho mayor.