Según el legislador de Yo Creo, Guillermo Rodríguez, en los últimos días se observó una serie de informaciones dispersas respecto a la trizepatida que, a su criterio, buscan instalar temor en la población mezclando temas sin relación directa entre sí.
Intoxicaciones registradas en Brasil, advertencias sobre supuestos efectos colaterales, denuncias de contrabando, cuestionamientos a la Dinavisa y menciones a posibles falsificaciones formarían parte, según Rodríguez, de una narrativa confusa que apunta a desacreditar al medicamento.
“Cuando en política se ve demasiado ruido, hay que mirar debajo de la mesa”, sostuvo el diputado, quien afirma que el trasfondo del debate no es sanitario, sino económico.
Para Rodríguez, la tirzepatida se ha convertido en un producto “revolucionario”, capaz de mover miles de millones de dólares a nivel regional, especialmente por su competitividad en precio frente a marcas internacionales.
El parlamentario resaltó que la tirzepatida fabricada en Paraguay proviene de laboratorios con décadas de trayectoria y estándares internacionales de calidad, y que su costo es considerablemente menor al del mounjaro, la versión comercializada en Brasil, que puede llegar a costar hasta cuatro veces más.
Esta diferencia, afirma, habría generado un fuerte impacto en el mercado brasileño, históricamente dominado por grandes farmacéuticas de ese país.
Rodríguez asegura que el ingreso masivo del producto paraguayo al mercado brasileño ha golpeado intereses de la multimillonaria industria farmacéutica de ese país, lo que explicaría —según su versión— el endurecimiento del discurso contra la tirzepatida paraguaya.
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“Es un producto de igual o mejor calidad, pero con un precio mucho más accesible”, señaló.
No obstante, el diputado aclaró que, como cualquier medicamento, la tirzepatida debe ser utilizada bajo estricto acompañamiento médico, descartando que su defensa implique un uso indiscriminado o irresponsable.
Finalmente, Rodríguez advirtió que no le sorprendería que, en medio de este escenario, surjan iniciativas legislativas orientadas a restringir o incluso prohibir la producción del fármaco en Paraguay.
“Es una posibilidad real en un país como el nuestro”, expresó, al tiempo de insistir en que la tirzepatida “vino para quedarse” y representa una oportunidad histórica para la industria farmacéutica nacional.