LA HABANA
El diálogo entre Washington y La Habana parece encallado, con ambas capitales filtrando informaciones sustancialmente distintas sobre sus contactos y la amenaza estadounidense de una posible acción militar sobre la isla.
Las autoridades cubanas reconocieron esta semana por primera vez la celebración en la isla de un encuentro entre representantes de ambos Gobiernos, días después de que la cita se filtrara en tres medios estadounidenses –Axios, The New York Times y USA Today–, todos con fuentes anónimas.
“Puedo confirmar que recientemente se celebró aquí en Cuba un encuentro entre delegaciones de Cuba y Estados Unidos”, afirmó al diario oficial Granma el subdirector general a cargo de EEUU en la Cancillería, Alejandro García del Toro.
Sin embargo, la relación de ese encuentro difiere de forma significativa entre la versión estadounidense y la cubana, que llega a través de García del Toro y de la interpretación del medio digital Razones de Cuba, cercano al Ministerio del Interior de la isla.
Las informaciones procedentes de EEUU, en general complementarias y coincidentes, apuntan a que Washington exigió a la parte cubana liberar en el plazo de dos semanas a presos políticos relevantes, entre ellos los artistas disidentes Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo.
Se trataría, argumentaron, de un gesto inicial de buena voluntad. Luego vendría una lista de exigencias, esencialmente profundas reformas económicas y políticas.
Frente a esto, el diplomático cubano indicó que en el encuentro no se establecieron “plazos” ni “planteamientos conminatorios”. Razones de Cuba, por su parte, niega que se pueda dialogar con “condicionamentos” y reivindica la “soberanía” de la isla, “sin chantajes, sin condiciones": “Ningún funcionario estadounidense va a dictar plazos desde una mesa en La Habana”.
“Lo que rechaza (el Gobierno cubano) es que se le impongan reformas políticas o económicas como requisito”, argumenta el texto de Razones de Cuba.
García del Toro informó, además, que la parte cubana insistió en “la eliminación del cerco energético contra el país”, un “tema de máxima prioridad”, en referencia al bloqueo petrolero impuesto por Washington a la isla desde enero.
El medio Axios afirmó que en la reunión bilateral participó Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, de quien se informó previamente que había sido clave en el inicio de estos diálogos.
Según Granma, que no aportó nombres, por parte de EEUU participaron en el encuentro “secretarios adjuntos del Departamento de Estado”, mientras que Cuba estuvo representada “al nivel de viceministro de Relaciones Exteriores”.
EFE ha solicitado al Gobierno cubano y a la embajada de EEUU en La Habana una aclaración con respecto a este encuentro, sus participantes y su contenido, pero por el momento no ha obtenido respuesta.
INTERVENCIÓN MILITAR. Las informaciones estadounidenses también coinciden en señalar que el presidente de EEUU, Donald Trump, prefiere la vía diplomática con Cuba, pero que no descarta la intervención militar si La Habana no mueve ficha en sus tiempos.
En este sentido, Trump evitó contestar al ser interrogado sobre las informaciones de la semana pasada que aseguraban que el Departamento de Guerra de EEUU estaba ultimando planes para una posible intervención militar en Cuba.
El presidente, sin embargo, habló de la “gran fortaleza” del Ejército estadounidense en relación con sus operaciones en Irán y aventuró que esto podría traer “muy pronto” un “nuevo amanecer” en Cuba.
Mientras tanto, en la isla, las autoridades han atizado la retórica belicista y triunfalista, trayendo al contexto actual su victoria ante la fallida invasión de Bahía de Cochinos –protagonizada por exiliados apoyados por EEUU–, de la que se cumplen 65 años.
Principios no se negocian
El presidente cubano firmó la semana pasada una declaración asegurando que “la revolución cubana jamás negociará sus principios”, un documento abierto para una recogida de firmas por toda la isla que pretende galvanizar apoyos internos y cerrar filas. Y, en caso de producirse una guerra contra Estados Unidos, señaló: “No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla”, aseguró.
EEUU empezó a presionar a Cuba exigiendo reformas políticas y económicas tras su intervención militar en Venezuela, que culminó con la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro. Washington ha bloqueado la entrada de petróleo a la isla desde enero, agudizando al extremo una situación económica y social que ya antes era crítica. “Cuba está viviendo bajo el asedio permanente del Gobierno de los Estados Unidos, cuya escalada de amenazas se ha arreciado en los últimos meses”, señaló por su parte, el secretario de organización del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), Roberto Morales Ojeda.
Violaciones de DDHH en la isla
Mientras prosiguen los contactos entre EEUU y Cuba, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció esta semana “violaciones masivas, graves y sistemáticas” de las libertades fundamentales en la isla, así como el “recrudecimiento de la violencia contra la disidencia” en los últimos años. En su informe anual, la CIDH afirmó que “sigue recibiendo información sobre violaciones a derechos fundamentales en Cuba” y que “ha sido alertada sobre actos que comprometen seriamente la libertad, la seguridad personal y la integridad física de la población”, vulneraciones que afectan sobre todo a “líderes sociales, opositores políticos, ...”. La CIDH condenó además los “reiterados actos de malos tratos y torturas” a los presos políticos”.