La Vicepresidencia de la República anunció que esta semana podría darse novedades en torno al Cañón Cristiano, pieza de artillería de unas 12 toneladas fabricada en 1866 en la Fundición de Ybycuí con el bronce de las campanas de las iglesias paraguayas, que fue capturado como trofeo de guerra por Brasil durante la Guerra de la Triple Alianza. Actualmente, se encuentra retenido en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro, pero tras un reclamo, medios brasileños informaron que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva autorizó la devolución a Paraguay tras gestiones diplomáticas.
El vicepresidente Pedro Alliana anunció que durante esta semana podrían darse importantes novedades en torno a la devolución del Cañón Cristiano por parte del Brasil y señaló que existen expectativas positivas respecto a las gestiones encaminadas para el retorno de la histórica pieza al Paraguay.
“El Cañón Cristiano, considerado uno de los principales símbolos del patrimonio histórico nacional, fue llevado al Brasil tras la Guerra de la Triple Alianza y su restitución constituye un antiguo reclamo de diversos sectores de la sociedad paraguaya”, reza parte del posteo realizado por la vicepresidencia a través de su cuenta de X (@ViceParaguay).
VP Alliana anuncia que esta semana habría novedades sobre la devolución del Cañón Cristiano
— Vicepresidencia de la República del Paraguay (@ViceParaguay) August 19, 2026
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Lo que dijo Lula
El pasado 24 de julio, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva abogó por unas Fuerzas Armadas “bien preparadas y entrenadas” como poder de disuasión porque, según dijo, “hay locos por el mundo queriendo hacer la guerra”.
En una visita a una fábrica de la empresa de defensa Avibras Aeroco, en el interior de São Paulo, el mandatario defendió poseer “poderío armamentístico” y conocimiento científico y tecnológico suficiente para, “sin arrogancia, hablar de paz, sin dejar que nadie meta las narices” en el país.
“A nosotros nos gusta la paz, pero no podemos olvidar que, un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil. Invadió Corumbá y, al mismo tiempo, invadió Uruguay y al mismo tiempo Argentina. Y esa guerra, que parecía que no iba a ser gran cosa, duró cinco años”, manifestó el jefe de Estado, provocando la reacción de medios, políticos e historiadores paraguayos.
“Todavía no tengo la cifra exacta, pero esa guerra debió de consumir el equivalente a cinco presupuestos del país de aquella época. Porque cuando hay un conflicto, nadie se pone a preguntar si hay dinero o no”, añadió.
El vicepresidente paraguayo calificó de dolorosas e inaceptables las declaraciones del presidente brasileño sobre la Guerra de la Triple Alianza. Alliana, hablando en su momento como presidente en ejercicio, argumentó que estas expresiones “distorsionan hechos históricos” y “tocan la memoria” del país, por lo cual el Estado paraguayo no podía quedarse callado.
El Gobierno paraguayo convocó formalmente al embajador de Brasil en Asunción, José Antonio Marcondes de Carvalho. Alliana le entregó en mano una nota diplomática manifestando el repudio a las afirmaciones por afectar la dignidad del pueblo paraguayo.
Durante dicha reunión, el embajador brasileño alegó que las palabras de Lula da Silva fueron “sacadas de contexto”. El vicepresidente exigió formalmente a Brasil la devolución de trofeos de guerra y documentos históricos que permanecen confiscados en el vecino país, y específicamente solicitó el retorno del emblemático Cañón Cristiano.