CORDILLERA
En un asentamiento del barrio Tatare de San Bernardino, cerca del country El Cortijo, casi medio centenar de familias denuncian presión para desalojar el predio que, según relataron, Hugo Vera y Arnaldo Vera –primos y políticos locales– les presentaron como un terreno abandonado y sin herederos. Denuncian que hoy son ellos quienes quieren desalojarlos y aseguran vivir en una atmósfera de constante amenaza. El concejal Arnaldo Vera, por su parte, niega haber promovido dicha ocupación. Incluso, la semana última demandó por difamación y calumnia a una de las ocupantes que habló con una emisora radial.
Actualmente, en el predio ocupado conviven dos grupos diferentes: uno conformado por las familias asentadas desde hace seis años y otro que llegó hace poco.
Los pobladores más antiguos aclaran que no mantienen relación con los recién llegados y consideran injusto un eventual desalojo.
Fátima López, presidenta de la comisión vecinal de Villa Jardín, y Gloria González hablaron en representación del grupo con mayor antigüedad en el predio. Contaron que el asentamiento comenzó con 15 familias y fue creciendo con los años. Muchas de ellos vivían en alquiler en San Bernardino cuando recibieron la propuesta de trasladarse al terreno.
“Hugo Vera me dijo: ‘Detrás de mi casa hay un terreno grande que su dueño ya falleció, que hace más de 35 años no se paga impuestos… dejá tu alquiler y vení a tener tu casa propia’”, relató López.
A su vez, González aseguró: “Yo, por Hugo Vera entré; por Hugo Vera, y después Arnaldo Vera nos llevó; inclusive hizo todo el traslado de votación, todas esas cosas, él en su propio auto”.
En ese periodo –dijeron– Arnaldo Vera acudía como asesor. “Él venía a asesorarnos. Nos decía: ‘No se preocupen, de acá ya no hay quien les quite. El dueño ya falleció, herederos no hay’”, señaló González.
Poco después sucedió que Hugo Vera fue denunciado y condenado por abuso sexual a una menor, habitante del asentamiento. A partir de ahí, Arnaldo se desentendió del grupo. “Arnaldo era quien daba charla a las personas, a las familias, para ver cómo hacer con la documentación, documentación que al final nunca vimos”, apuntó Gloria.
A raíz de estas declaraciones, el concejal Arnaldo Vera presentó una querella por difamación, injuria y calumnia en contra de González.
Sobre el segundo grupo de ocupantes, la mujer querellada contó que lo único que saben es que detrás de eso está el concejal Vidal Amarilla. “De otro lado ya vinieron a invadir. Estos son invasores. Pero nosotros no somos invasores”, lanzó.
Amarilla no respondió a mensajes ni llamadas cuando se intentó contactarlo desde esta corresponsalía de ÚH para conocer su versión sobre el caso.
Concejal rechaza involucramiento
Arnaldo Vera niega haber promovido la ocupación del predio abandonado del barrio Tatare. Dijo, incluso, que denunció al Sistema 911 cuando se enteró de la reciente invasión. Relató que cuando se interrogó a estos supuestos invasores, les expresaron: “Che ja añe’êmbáma concejal Vidal Amarilla”, parafraseó sobre otro edil.
Debido a que el sector es zona limítrofe entre Ypacaraí y San Bernardino, la denuncia de esta última invasión fue radicada ante la Subcomisaría de Pedrozo, Ypacaraí el 29 de enero.
Vera denunció haber sido amenazado con que sus vehículos serían incendiados.
Acusó a los ocupantes del predio en cuestión de armar un show mediático en su contra. “Armaron esto porque yo denuncié la invasión”, afirmó el edil al señalar que su familia hace 70 años reside en la zona.
Cree que los invasores parecen estar adiestrados con información privilegiada. “Es imposible que personas que no conocen la zona sepan que allí hay un excedente municipal si no hay alguien detrás”, dijo.
Vera explicó que, incluso como miembro de la Comisión de Planificación y Organización Territorial de la Junta Municipal, no tenían identificado el tamaño real del predio que, en principio, se estimaba en una hectárea, pero después pasó a más de 3 hectáreas de terreno público. Según explicó, ese predio linda con el El Cortijo y con una propiedad del Instituto de Previsión Social (IPS).
Vera admitió que hace tres años ya hubo un intento de ingreso al lugar, pero entonces los vecinos no denunciaron por creer que se trataba de un terreno privado. “Ahora sabemos que es una plaza pública y no vamos a retroceder”, cerró.