En el barrio Itacurubí, la familia García-De León inició la jornada desde la madrugada de este Miércoles Santo. Doña Elida de León, dueña de casa, encabeza la elaboración junto a sus parientes, en medio de un ambiente cargado de tradición y unión familiar.
A la actividad se suma Doña Wilma Cazal, mientras que la pequeña Isabela, de 9 años, participa con entusiasmo, aprendiendo desde temprana edad el valor de esta costumbre.
El aroma de la chipa recién horneada no solo invade el hogar, sino que también refleja una práctica cultural que se mantiene firme y se transmite de generación en generación en el Norte del país.