09 ene. 2026

Del frío de Massachusetts a Florida: Tortugas rescatadas de las aguas del Atlántico

Rescatadas de las aguas del Atlántico en Massachusetts, decenas de tortugas aturdidas por el frío son llevadas por aire hasta un hospital especial en los Cayos de Florida y otros centros para animales en lugares cálidos de Estados Unidos, gracias a grupos de voluntarios que este año cumplen su labor en medio de las dificultades derivadas del Covid-19.

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Aturdidas por el frío, sin capacidad de nadar o comer, y algunas con cuadros de neumonía.

Foto: elvenezolanohouston.

Como cada año, durante los meses de otoño, que es cuando ocurre el fenómeno conocido como “cold stunned”, la organización Turtles Fly Too (las tortugas también vuelan) organiza decenas de vuelos al mando de pilotos voluntarios desde ese norteño estado con las tortugas que lograron ser rescatadas en la Bahía de Cape Cod, el sitio donde cientos de jóvenes ejemplares de las tortugas Kemp’s Ridley (o tortugas lora) quedan atrapadas y muchas finalmente mueren.

Estas tortugas, que se hallan en “crítico” peligro de extinción, como señaló a Efe la directora ejecutiva de Turtles Fly Too, Bonnie Barnes, van hasta esa bahía rica en alimentos durante los meses de verano, pero cuando el agua fría empieza a entrar las más jóvenes de manera instintiva buscan aguas bajas, donde finalmente quedan atrapadas y algunas terminan varadas en la orilla.

Aturdidas por el frío, sin capacidad de nadar o comer, y algunas con cuadros de neumonía, las que logran ser rescatadas por grupos de voluntarios son llevadas a acuarios del noreste de Estados Unidos para ser estabilizadas y luego transportadas por aire por alguno de los 350 pilotos que Barnes tiene en su base de datos, en vuelos que llegan a costar unos USD 35.000 por trayecto pero que la organización concreta gracias a donaciones y el invaluable apoyo de los pilotos.

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“Es mucho trabajo orquestar esto”, confiesa Barnes, con casi 20 años de experiencia en organizaciones de conservación, sobre la labor de Turtles Fly Too durante las casi 12 semanas que dura la temporada de “cold stunned” y en la que transportan entre 200 y hasta 600 de estas tortugas a diferentes centros de tratamiento tanto en Florida, que también incluye el acuario de Miami y SeaWorld Orlando, como en Georgia y Luisiana.

Una labor que esta temporada enfrenta un doble reto.

Por un lado, hay más tortugas víctimas del aturdimiento por frío, que para los especialistas es otra de las consecuencias del cambio climático y, por otro, las limitaciones que impuso el Covid-19 dejó con menos fondos estatales y privados a muchos de estos centros, los cuales ya no pueden recibir la cifra usual de años anteriores o directamente les tuvo que cerrar sus puertas a las jóvenes tortugas.

Barnes no oculta su preocupación de que los patrones del tiempo de la actual temporada pueda llevarlos, bajo estas limitaciones, a una situación como la de 2014, cuando se debieron emplear a fondo para rescatar en un periodo de dos meses a unos 1.200 de estos mamíferos marinos.

“Por ahora vamos en unas 300", señaló la directiva, quien agregó que el desarrollo hasta fines de enero dependerá de cuan frías sigan las aguas.

“Es la mayor cantidad de tortugas que este hospital recibió en una sola vez desde Nueva Inglaterra”, confesó a Efe Bette Zirkelbach, la directora del Hospital de Tortugas, sobre las 40 de ellas (el doble de lo usual por cada viaje) que recibieron la noche del sábado.

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Los animales de inmediato fueron atendidos por parte de las 15 personas que conforman el equipo técnico y especialista de este centro, que trabaja a destajo para atender a estos mamíferos marinos. algunos de los cuales requirieron atención de urgencia por cuadros de hipotermia o hasta infección en sus huesos.

Levantado sobre lo que fue un motel en el cayo Maratón, al sur de Florida, desde su puesta en marcha en 1986 el Hospital de Tortugas recibió y tratado a más de 1.500 tortugas en sus instalaciones, que cuentan con una sala de urgencias, de rayos X y tanques de agua, para luego ser devueltas a aguas del Atlántico o dadas en adopción las que no quedan en condiciones de volver a la vida silvestre.

“Este año están siendo cientos de tortugas que quedaron varadas en la orilla. Hay instalaciones que llegaron a su capacidad, así que este hospital está haciendo su parte y tomando tantas tortugas como podemos”, agregó Zirkelbach.

Las 40 tortugas, que fueron parte de un grupo de 64 de las cuales una veintena fueron llevadas a otros tres centros en Florida, reciben estos días antibióticos y vitaminas, además miel para tratar heridas que algunas se hicieron en sus caparazones, además de extraerles muestras de sangre para, entre otros, revisar sus niveles de potasio.

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“La buena noticia es que todas las 40 tortugas están nadando, un buen porcentaje de ellas están comiendo y estamos cautelosamente optimistas de que podremos poner de vuelta a todas ellas en el mar”, señaló la directora.

“Cualquier temperatura por debajo de 50º (10ºC) se convierte en muy peligrosa para ellas”, explicó Zirkelbach.

“Podemos potencialmente perder una población que una vez extinguida nunca más volverá”, señaló por su parte Barnes, quien pide ayuda a los gobiernos locales e instituciones privadas aun en medio de un contexto como la pandemia de la covid-19.

“Las especies en peligro necesitan nuestra ayuda”, manifestó.

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