25 jul 2026

El ruido electromagnético de las ciudades altera el comportamiento de los murciélagos

El ruido electromagnético, es decir, la contaminación invisible de las ciudades, altera gravemente la ‘brújula’ interna de los murciélagos y su capacidad para migrar de forma eficaz pero, además, los efectos disruptivos del ruido perduran mucho más de lo que se creía, advierte un estudio publicado este jueves en Science.

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El ruido electromagnético, o bien, la contaminación invisible, altera la brújula interna de los murciélagos.

Foto ilustrativa (Unsplash).

El estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Bangor (Reino Unido), la Universidad de Letonia y la Universidad de Oldenburg (Alemania), ha observado que la exposición al ruido electromagnético en estos mamíferos altera gravemente su conducta.

Estudios previos habían demostrado que dicho ruido electromagnético puede alterar la capacidad de los animales para percibir el campo magnético, así que, para profundizar en esta idea, el equipo expuso a murciélagos Pipistrellus pygmaeus, -los más pequeños de Europa- a un ruido de radiofrecuencia de banda ancha débil (0-300 MHz) de 30 minutos durante la puesta de sol.

Después, evaluaron su orientación de vuelo por la noche.

Estos murciélagos, que migran por la noche a sus zonas de invernada, calibran las señales ambientales durante el ocaso, por eso, los autores pronosticaron que el ruido alteraría la capacidad de estos animales para percibir el campo magnético y calibrar su sistema de brújula interna.

Pero pensaron que solo afectaría a los murciélagos cuando fueran expuestos durante ese período crucial de calibración.

Tras ser sometidos al ruido electromagnético, los murciélagos despegaron en direcciones completamente aleatorias, mientras que los murciélagos no expuestos, se orientaron perfectamente en la dirección migratoria esperada.

Pero para gran sorpresa de los investigadores, experimentos posteriores demostraron que la desorientación de los murciélagos se producía tanto si la exposición al ruido se producía durante la puesta de sol (periodo crucial para la calibración de la brújula) o cuando este ya se había puesto.

Además, los efectos disruptivos de este ruido electromagnético duraron varias horas más allá del período de exposición, lo que sugiere un “efecto de arrastre” (carryover effect) a la breve exposición, algo completamente insospechado hasta ahora por la ciencia.

Consecuencias ecológicas imprevistas

“Este hallazgo ha sido bastante sorprendente”, explica Richard Holland, profesor de Comportamiento Animal en la Universidad de Bangor.

“Nuestra intención era ver cómo afectaba el ruido al sistema de detección magnética de los murciélagos, pero los resultados sugieren que el impacto es mucho más complejo. Se asumía que, al cruzar rápidamente las ciudades, los animales no se verían afectados por mucho tiempo. Sin embargo, nuestros datos indican que incluso una breve exposición tiene efectos que perduran más allá de ese periodo, e independientemente de otras señales”.

Will Schneider, investigador en Bangor y coautor del artículo, apunta a dos posibles causas detrás de este comportamiento anómalo: “Podría ser que el ruido distorsione tanto su interpretación del campo magnético que los murciélagos decidan ignorarlo. O bien, que actúe como un factor de estrés que los lleve a descartar la migración esa noche, lo que explicaría su rumbo aleatorio”.

El investigador advierte además sobre un vacío legal preocupante: “Este inesperado efecto de arrastre plantea consecuencias ecológicas significativas que no estaban previstas. Es alarmante que las normativas actuales sobre límites de exposición electromagnética estén diseñadas exclusivamente para proteger a los seres humanos, dejando a la fauna silvestre completamente vulnerable, incluso cuando se cumplen dichas directrices”.

Fuente: EFE.

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