Política

"Construir cultura democrática requiere de instituciones que den resultados"

En el Barómetro de las Américas 2021, estudio basado en encuestas, solo 1/3 de los paraguayos están satisfechos con el funcionamiento de la democracia, y la corrupción está entre los principales problemas.

  • Susana Oviedo
  • soviedo@uhora.com.py

En el informe conocido como el Barómetro de las Américas, proyecto de investigación de encuestas realizado por LAPOP LAB, un laboratorio de investigación de encuestas de la Universidad de Vanderbilt (EEUU), el Paraguay es también el país de la región en que más ciudadanos creen que los ricos pueden comprar las elecciones, nos cuenta María Fernanda Boidi, responsable para América del Sur del proceso de consulta a los ciudadanos, vía encuestas, y del análisis y procesamiento de los datos que se publican en un informe cada dos años. El último corresponde al 2021. Sobre los hallazgos representativos que resaltan de Paraguay, hablamos con ella durante su estadía en Asunción para presentar el estudio que se realiza desde el 2004 y que mide la cultura política y democracia de los países.

–¿Cómo está Paraguay en materia de cultura política y democracia?

–Bueno, solo un tercio de los paraguayos están satisfechos con la forma en que la democracia funciona en el país hoy. El 34% de los paraguayos dicen que están satisfechos o muy satisfechos con el modo en que la democracia funciona en el Paraguay hoy. Sin embargo, cuando le preguntamos hasta qué punto está de acuerdo con la idea de que, aunque tenga sus problemas, la democracia es el mejor sistema de gobierno, ese valor sube al 50%. El compromiso democrático es más fuerte que la satisfacción con cómo está funcionando el sistema. Ese es el dato importante que hay que trabajar para que esa insatisfacción no se transforme en algo negativo, que vaya luego en detrimento del apoyo al sistema.

–¿Cuáles son algunos hallazgos preocupantes que arroja la encuesta aplicada en la región?

–En cuanto a los valores de cultura política, encontramos, hace muchos años ya que, en la región, la confianza de las elecciones está por debajo de la mitad. Está en torno al 40% el nivel de confianza. Es bajo, se ha mantenido estable. En general las instituciones importantes de la democracia tienen poca confianza ciudadana.

Entonces decidimos indagar en esto, porque no tenemos cuestionamientos a los procesos electorales. Hemos tenido elecciones de todo tipo en los países, con resultados muchas veces parejos, pero que no han sido discutidos sino aceptados por los perdedores.

Nos preguntamos por qué los ciudadanos no confían en los procesos electorales que a la luz de indicadores objetivos son justos y libres.

Planteamos si creen que las elecciones son limpias, si creen que los votos son contados justa y correctamente. Es decir que no hay fraude electoral.

En Uruguay el 75% nos dijo que sí. Pero en Paraguay, solo un 25% respondió que los votos son contados justa y correctamente. Un 47%, casi la mitad de los encuestados, nos dijo que algunas veces y un 29% dice que nunca.

Pero también preguntamos si los ricos podían comprar unas elecciones, lo que implica un desbalance en las reglas de jugo del proceso, porque las elecciones son libres y justas en la medida que todos los ciudadanos que así lo deseen tengan iguales probabilidades de participar del proceso electoral, no solo de votar, sino también de ser candidatos, recibir la información y demás. Y Paraguay es el país de la región en que más ciudadanos creen que los ricos pueden comprar las elecciones. El 65% de los paraguayos nos dijeron que siempre (los ricos) pueden comprar las elecciones.

–¿Eso qué revela?

–Bueno, el acceso al financiamiento de la política es dispar y, en definitiva, eso implica que los ricos pueden comprar las elecciones. Esto no necesariamente indica que los ciudadanos creen que el que tiene más plata va a ganar, pero sí que el que tiene más plata puede influir en el resultado a través del financiamiento de candidatos a la espera de que las acciones de políticas de esos candidatos, si llegan a ganar, les puedan ser beneficiosos. Y esto no es un problema exclusivo del Paraguay. El financiamiento de la política es un problema del mundo.

–¿Sobre la confianza hacia instituciones como la Fiscalía, qué revelan las respuestas de los encuestados en Paraguay ?

–Ya desde hace 3 rondas consultamos a los paraguayos si creen que si alguien cometiera un acto de corrupción la Fiscalía investigaría a los culpables. Los porcentajes son bajos y vienen en caída de la medición anterior.

La primera vez que introdujimos esta pregunta fue en el año 2016 y 27% tenía mucha o algo de confianza. Pero ahora eso cayó al 20%. Solo 1 de cada 5 paraguayos confía en que si hay una denuncia de corrupción, la Fiscalía lo va a investigar. Y de modo similar, 1 de cada 4 confía en que si alguien comete un acto de corrupción, el sistema judicial lo va a castigar si lo halla culpable.

–¿Es como si se asumiera la impunidad?

–Sí, sí. Y sobre eso es necesario trabajar. Sabemos que hay varios programas con apoyo de la comunidad internacional, la sociedad civil. Pero es un desafío grande, porque construir cultura democrática requiere de organizaciones e instituciones que den resultados y que los ciudadanos vean esos resultados y los entiendan como válidos. Y que desarrollen una cultura cívica de reclamo de rendición de cuenta. Y eso lleva tiempo. La democracia paraguaya es joven, muy joven. Hay procesos que necesariamente requieren tiempo porque implican hasta cambios generacionales, y también demandan muchísimo esfuerzo.

–¿Cuál es la percepción de los paraguayos sobre la corrupción?

–Hay una percepción alta de corrupción y una prevalencia no despreciable de victimización de corrupción. La gente sigue viendo que eso está mal. Eso es un buen dato, a pesar de que algunos asumen que hay que pagar una coima a alguna autoridad. La gente sigue condenando a la corrupción. En la medida en que se condena la corrupción, hay esperanza en que se puede combatirla. Vemos países en los que eso no sucede. En Paraguay, sí. De hecho entre los problemas principales del país, expresados a través de la encuesta, figura en primer lugar la economía; luego el coronavirus y, tercero, los problemas políticos en general, dentro de los cuales aparece la corrupción. Esto significa que es un problema muy acuciante.

–¿Solo en Paraguay detectaron esto que dice que 3 de cada 4 ciudadanos vinculan a los políticos con la corrupción?

–Bueno, en Paraguay, 75% piensa así, frente a un promedio regional de 65%. Pero el país donde esto es más elevado es en Perú, con 88%, sigue Brasil, con 79%, y Colombia con 78% que ven así a los políticos.

Paraguay es el país de la región en que más ciudadanos (el 65%) creen que los ricos pueden comprar las elecciones.

Mucha gente entiende que hoy, a pesar de que la democracia no está cumpliendo sus expectativas, la apoya como el mejor sistema.

Un quinto de los paraguayos creen que a veces se justifica pagar una coima. Que este es el único camino para obtener resultados.

Perfil

María Fernanda Boidi: Es doctora en Ciencias Políticas por la Universidad de Vanderbilt. Es uruguaya. Tiene a su cargo el trabajo de campo y asociaciones regionales de LAPOP Lab, laboratorio de investigación de la Universidad de Vanderbilt, y coordina para América del Sur el Barómetro de las Américas.

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