Narciso Meza
HOHENAU
Además de ser conocido en todas las Colonias Unidas, Itapúa, Rubén Acosta, más conocido como Condorito, es querido y admirado. Su sobrenombre es a propósito del popular personaje de una revista chilena, al cual se parece su humorística personalidad.
Condorito vende Última Hora desde hace 35 años en Hohenau y Obligado. Recorre de lunes a lunes las casas de sus clientes, a quienes cada mañana entrega en puertas los diarios que llegan de Asunción. En los últimos años también distribuye diario Extra.
Pero Acosta distribuye y vende diarios desde hace 46 años. Primero lo hizo en Arroyo Porã, cerca de Encarnación, desde que tenía 11 años de edad. “Comencé como canillita en el año 1978, en Arroyo Porã, luego ya hace 35 años que estoy vendiendo en Hohenau y Obligado”, dijo.
Hoy, con 57 años, tiene la vitalidad de una persona de 35 años y asegura que está para seguir como canillita por muchos años más.
Inicios. Condorito recuerda que debió trabajar siendo aún un niño de 11 años por las necesidades que había en su casa. Fue así que salió a las calles y desde entonces no ha parado, ni en la pandemia.
Entre sus muchos recuerdos está la ocasión en que fue entrevistado para poder vender diarios. Era una tarde que caía con un apuro no común, en el verano de 1978, cuando Condorito, a quien entonces se le decía Rubencito, esperaba ansioso entrevistarse con un señor que distribuía el diario en la capital de Itapúa.
“Con mis 11 añitos le dije a aquel señor que quería trabajar como canillita. Recuerdo que después de unas interminables instrucciones, me dio 10 ejemplares de Última Hora que acababan de llegar de Asunción, porque entonces el diario venía de tardecita”, dijo. Allí comenzó su historia.
“Si bien es cierto que el primer diario que vendí fue ÚH, después también vendí el diario Hoy, La Tarde y Noticias el Diario, pero todos esos matutinos cerraron”, dijo.
La decisión de mudarse de Encarnación a la Colonia fue de manera fortuita. “Una vez vine de paseo a Hohenau y se me antojó la idea de venir a distribuir el diario aquí. Y fue lo que hice en el año 1988. Y no me arrepiento porque mediante este trabajo formé mi familia, crié y les hice estudiar a mis cinco hijos. Tengo una casa, un auto, yo mismo más tarde pude terminar mi colegio, así que no puedo pedir más”, dice a bordo de su motoneta que usa como herramienta de trabajo.
LARGA RELACIÓN. Desde hace 35 años vende solo Última Hora, al que se sumo el diario Extra. “A veces el móvil llega a las 7:00, otras veces a las 8:00, y yo siempre ya estoy esperando en mi parada de distribución y cuando apenas llega, ya salgo a entregar los ejemplares a mis clientes”, dijo.
Señala que tiene una clientela formada, pero igual están los compradores ocasionales. “Muchos adquieren el diario por los suplementos o fascículos, pero también por su contenido me dicen”, señaló.