Ayer se inició la Huelga Nacional de Médicos para reclamar las precariedades en salud pública y la escasa remuneración. Reclaman, entre otras cuestiones, reajuste salarial, falta de insumos y medicamentos. La medida se extenderá durante toda esta semana y debería ser un llamado de atención sobre la grave crisis en salud pública. El Gobierno debe escuchar los reclamos ciudadanos.
El lunes 24 de agosto de 2026 la agenda del presidente Santiago Peña arrancó en la mañana con una reunión con miembros de la Asociación del Cuerpo Consular del Paraguay, con motivo del Día del Cónsul, luego una reunión con el ministro de Agricultura y Ganadería y, posteriormente, con el presidente del Congreso Nacional. Más tarde, habló con el ministro secretario general y jefe del Gabinete Civil, y después con el ministro asesor jurídico. Al finalizar su jornada, el presidente asistió a la cena de bienvenida del Campeonato Mundial de Rally Paraguay 2026 en las Reducciones Jesuíticas de Trinidad, en Itapúa.
El presidente Santiago Peña, titular del Poder Ejecutivo, en el primer día de la Huelga Nacional de Médicos no incluyó ni un solo punto que estuviera vinculado a la crisis de la salud pública que está viviendo el país, en su agenda.
Al parecer tenía razón la senadora Esperanza Martínez cuando en la red social X opinó que el Gobierno de Santiago Peña desprecia a los médicos y a la huelga que están llevando adelante. “Para este Gobierno, parece que solo importa aquello que viene acompañado de una oportunidad de negocios. Las condiciones laborales y la dignidad de los médicos que sostienen todos los días el sistema público de salud pueden esperar”.
Mientras tanto, en las calles, miles de médicos están desde ayer pidiendo la desprecarización. De los 11.000 médicos del sistema de salud pública, 9.000 son contratados. La antigüedad promedio de los contratados es de 10 años cuando la ley dice que a los cuatro años tendrían que ser nombrados. Esto genera serios inconvenientes, desde el hecho de que carecen de seguro social, pues es solo para los nombrados, aunque dicho seguro solo es de G. 300.000. Tampoco cobran ninguna bonificación, ni extra, ni por trabajar feriados dobles, ni horarios nocturnos, ni pueden acceder a créditos para la vivienda, incluso teniendo antigüedad.
Varias de las demandas que está haciendo el gremio médico coinciden con los mismos reclamos que hace a diario la ciudadanía en cuanto a la salud pública, piden contar con la cantidad suficiente de médicos por guardia, que los equipos médicos estén completos, principalmente en los hospitales de referencia, medicamentos e insumos.
Como relataba la doctora Andrea González, médica de UTI en el Hospital Distrital de Fram e IPS de Encarnación, en un momento dado no contaban con insumos para sedación en terapia, mostrando que la falta de insumos es un hecho que enfrentan día a día en el trabajo. Apuntó que la escasez de muchos insumos afecta la atención de los pacientes y que por eso las familias terminan teniendo un enorme gasto de bolsillo.
La doctora Rosanna González, del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), también puso como ejemplo situaciones como cuando llega un paciente a la urgencia y le tienen que dar una receta al familiar para que compre los insumos. “Hoy se están pidiendo elementos básicos de reanimación para que el familiar vaya a comprar y a eso nosotros le llamamos un mal ambiente laboral”. Con la medida de fuerza también están reclamando que por lo menos adquieran los medicamentos de urgencia.
Incluso en la misa del domingo en Caacupé, monseñor Amancio Benítez, obispo de la Diócesis de Benjamín Aceval, pidió en la homilía valorar a los trabajadores de la salud que cumplen efectivamente con su labor. “Tenemos que remunerar bien a quienes trabajan realmente”, manifestó, destacando especialmente la tarea de médicos, médicas y otros profesionales que atienden a la población.
Es inaceptable que el mismo Gobierno que accede a dar una jubilación vip a los parlamentarios, les niega una vida digna a quienes cuidan la salud del pueblo.
Es importante que el presidente sepa que la situación de la salud pública en el Paraguay se encuentra en estado crítico: faltan medicamentos, insumos e infraestructura; faltan médicos, y buenas condiciones de trabajo para ellos, pero sobre todo, Santiago Peña debe entender que la salud no es una mercancía, no es un privilegio y no debe depender del bolsillo, los contactos, los favores o la caridad. Porque la salud es un derecho.