23 ago 2026

Aumento de los combustibles aumenta el costo de vida

La estructura económica del Paraguay posee una vulnerabilidad exógena ineludible: Su condición de importador neto de derivados del petróleo. Al ser un mercado “tomador de precios”, las fluctuaciones en la cotización internacional del crudo y los costos de intermediación logística impactan directamente en la economía local. Petróleos Paraguayos (Petropar) aplicó recientemente un incremento de G. 300 por litro en todas sus naftas y gasoil, una medida que, dada la influencia de la estatal como regulador de facto del mercado, impactará de manera importante en la microeconomía.

El rubro de combustibles y lubricantes posee una incidencia directa en la economía. En el comportamiento inflacionario reciente, los combustibles son uno de los principales motores de la variación del índice general. Este impacto es absorbido por la ciudadanía de manera inmediata: El costo de llenar el tanque de una motocicleta o un automóvil se encarece, restando presupuesto a otros bienes o servicios. Tarde o temprano también afectará al precio de los pasajes del transporte público.

El impacto del alza de los combustibles no se limita al consumidor final, sino a toda la cadena productiva. La mayor parte de la carga del país se moviliza por vía terrestre. El combustible fósil es un insumo insustituible del transporte de cargas y del transporte público de pasajeros.

Una subida tiene un impacto indirecto. Los transportistas y fleteros ven reducidos sus márgenes operativos de manera inmediata, lo que los empuja a renegociar el precio de los fletes. Este encarecimiento logístico opera como un impuesto que grava la producción y la comercialización.

En rubros como la agricultura o la ganadería, el combustible se utiliza desde la preparación del suelo con tractores, el funcionamiento de maquinarias de cosecha hasta el traslado del grano a los silos o del ganado a los frigoríficos. Por ende, el aumento del combustible aumenta el costo de producción antes de que el bien siquiera llegue a la etapa de distribución mayorista, socavando la competitividad del productor y elevando el piso de precios.

La correa de transmisión de los fletes encarecidos finaliza indefectiblemente en los supermercados, mercados y despensas. El aumento del transporte se traslada a los alimentos, en especial a los rubros volátiles de la canasta básica: Frutas, verduras, lácteos y carne vacuna.

Los informes de inflación del BCP señalan que las agrupaciones de alimentos y transporte son las que mayor presión ejercen sobre el IPC general. La simultaneidad del encarecimiento en ambos frentes genera un importante efecto sobre las finanzas de las familias de menores ingresos y de trabajadores.

Dado que estos grupos destinan una proporción mucho mayor de su salario a alimentos y transporte público o privado (en comparación con los deciles más altos), la inflación generada por los combustibles es altamente regresivo.

El reajuste en los precios de los combustibles de Petropar en agosto de 2026 es un recordatorio de la sensibilidad de la economía paraguaya a los choques externos. La condición “tomadora de precios” del país implica que las fluctuaciones geopolíticas del crudo se traducen rápidamente en presiones sobre el costo de vida local.

Adicionalmente, se agrega la concentración del mercado interno en pocas empresas con capacidad para fijar precios limitando el efecto de la reducción del tipo de cambio en la reducción de los precios de combustibles al consumidor.

El alto impacto del aumento de precios y la dependencia del país combustibles fósiles contrastan además con la disponibilidad de energía renovable propia. Urge una política energética que reduzca esta dependencia y regule el mercado para evitar conductas oligopólicas en el mercado.

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