Los legisladores abordaron el proyecto de declaración por el cual el Senado manifiesta su rechazo a los “actos de violencia y agresión militar” ocasionados por Irán en contra de los Emiratos Árabes Unidos y demás países del golfo Pérsico.
La iniciativa firmada por Eduardo Nakayama (Partido de la Libertad) y Lilian Samaniego (ANR) argumenta que se viola gravemente el derecho internacional humanitario.
La primera en oponerse fue la senadora Esperanza Martínez (Partido Participación Ciudadana), quien cuestionó la omisión de la condena a los ataques previos que realizó Estados Unidos y que desencadenó en todo el conflicto bélico.
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Para la legisladora no se puede condenar la reacción y defender los “ataques preventivos”. Recordó las muertes, especialmente a las más 160 niñas víctimas en una escuela de Minab, al sur de Irán.
“Y ahí aparece con claridad la doble vara, cuando la violencia viene de EEUU o de alguna potencia, se le relativiza y se silencia, cuando viene del enemigo geopolítico de turno, entonces sí aparecen las grandes condenas”, criticó.
También rechazó el apoyo a Emiratos Árabes Unidos y dio a entender que no hay objeciones en este caso porque apoyará económicamente al gobierno para la implementación del tren de cercanías. Asimismo, abogó por condenar en todo caso todas las violencias, no solo la ejercida por Irán.
“Paraguay no tiene nada que actuar como vocero de ninguna potencia extranjera; Paraguay debe tener una posición soberana, antibelicista y coherente, nuestro país no puede convertirse en altavoz de guerras ajenas ni en repetidor automático del discurso de Washington. Nuestra tradición histórica y Constitución es clara: no intervención, solución pacífica de las controversias, respeto a la soberanía de los Estados y rechazo al uso de la fuerza”, añadió.
En la misma línea se pronunció Rafael Filizzola (Partido Democrático Progresista) con la advertencia de que se está dejando de lado todo el sistema internacional, como las Naciones Unidas, que fue creada como respuesta a la Segunda Guerra Mundial, así como otros organismos.
Habló de una “guerra preventiva” impulsada por EEUU y del retorno de la “ley del más fuerte” que intenta ser contrarrestada por las organizaciones internacionales.
En ese sentido, destacó la importancia del multilateralismo para países como Paraguay, frente al unilateralismo de las grandes potencias. No se guardó reparos a la sumisión del presidente Santiago Peña a los proyectos de Estados Unidos.
“Peña se va a aplaudir como una foca un foro alternativo a las Naciones Unidas, donde el presidente de EEUU le puede poner a quien quiere, le puede sacar a quien quiere, va a seguir siendo jefe de ese foro por la paz, y ahora también van a combatir también contra el narcotráfico”, dijo con relación a la Junta de Paz que concentra todo el poder en Donald Trump.
Dejó entrever que significa un problema para nuestro país en un contexto en que México, Colombia y Brasil no acompañan esta cruzada como potencias de la región. “Con este criterio de la guerra preventiva, nosotros podemos justificar que nuestros vecinos invadan nuestro país”, alertó.
A su vez, el senador Ignacio Iramain se mostró a favor del “pensamiento complejo” que no niega las diferencias, pero que tampoco acepta la división del mundo en dos bandos irreconciliables. “No puedo acompañar este pronunciamiento, porque estoy contra la guerra, contra la masacre de seres humanos”, anunció.
El liberal Éver Villalba trató a Peña de “chupamedias” y se preguntó por qué Paraguay no llama a la paz y también se dirigió al mandatario para reclamarle su falta de interés en los conflictos internos en el país. “Le digo al presidente Peña, si tanto quiere la guerra, si tanto es guapito, que venga acá a dar la guerra, aquí contra la corrupción, contra sus colaboradores que captan sobres, contra sus colaboradores que no saben explicar los millonarios contratos como en IPS (Instituto de Previsión Social), contra la falta de medicamentos, contra la falta de seguridad, que venga a dar la guerra acá contra el crimen organizado, pero no sacar a militares para amedrentar a manifestantes”, apuntó.
También del PLRA, el senador Enrique Buzarquis mencionó el “fanatismo” que no deja ver la realidad. Mencionó los intereses hacia el petróleo y su impacto en la economía mundial al tiempo de predecir “el inicio de un nuevo orden geopolítico”. “El verdadero conflicto es el control de la IA, porque la IA define hoy la nueva política, económica, social y cultural en el mundo”, dijo al tiempo de advertir que esta herramienta necesita de mucha energía.
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Detractores
El senador Patrick Kemper (ANR) manifestó su acompañamiento al proyecto y alentó a quienes le precedieron a presentar otra propuesta para apoyar a Irán, Corea del Norte o Venezuela, calificándoles como “todos los países donde están esos terroristas que asfixiaron económicamente y socialmente a sus pueblos”.
Le pareció “excelente” que alguien de nuevo comienza a ordenar las relaciones en el mundo y cuestionó a la oposición por apoyar a Irán. “Asqueroso que se pongan a defender países que más les ahorcan a las mujeres”, expresó ante el pleno.
Durante su intervención, el senador Rafael Filizzola le gritó “burro” a Kemper, a lo que respondió con “maricón” y una desafiante invitación a acercarse.
Eduardo Nakayama (Partido de la Libertad) no solo justificó su firma como proyectista, sino que cuestionó a sus colegas opositores. “A algunos les tiembla el pulso cuando tienen que hablar de esas dictaduras porque convenientemente algunos les parece dictadura y otros es camarada. Asesinos de su pueblo que han exiliado por millones a los cubanos, a los venezolanos y a los iraníes. Que caigan todas las dictaduras”, acusó.
Como no había acuerdo, Ramón Retamozo (ANR) pidió postergar el tratamiento de este proyecto, propuesta que fue aprobada por unanimidad.