Como ocurre tradicionalmente, los niños fueron los principales protagonistas de la festividad. En distintos barrios de la localidad, vecinos y familias devotas prepararon en sus propias viviendas la tradicional chocolatada, acompañada de galletitas, golosinas y otros alimentos que fueron compartidos con decenas de niños como muestra de agradecimiento por los favores recibidos del Divino Niño Jesús.
Desde las primeras horas de la tarde, numerosos niños recorrieron los diferentes barrios para participar en las celebraciones organizadas por las familias, que abrieron las puertas de sus hogares para recibirlos con alegría.
Antes de compartir la merienda, en muchos de los encuentros se elevó una oración en honor al Divino Niño Jesús, reafirmando la profunda fe que caracteriza a esta tradición.
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Con cantos, sonrisas y un ambiente de fraternidad, los pequeños disfrutaron de una jornada especial que, año tras año, fortalece los lazos comunitarios y mantiene viva una de las expresiones religiosas más significativas de Puerto Casado.
La celebración también representa un acto de solidaridad, ya que son los propios vecinos quienes, de manera voluntaria, organizan y financian estas actividades como promesa o agradecimiento por las bendiciones recibidas.
Es habitual observar a grupos de niños reunidos frente a las viviendas donde se realiza el tradicional agasajo, una imagen que ya forma parte de la identidad de la localidad.