Mientras los diputados del tercer espacio optaron por retirarse de la sesión ante la inminente reelección de Benítez –a quien acusaron de utilizar la Contraloría para perseguir a opositores–, la mayoría de los liberales moderaron sus cuestionamientos y permanecieron en el recinto con la intención de conservar a su correligionario Paiva en la Subcontraloría.
Con el respaldo de los liberales –en su mayoría integrantes del Nuevo Liberalismo–, Benítez obtuvo 64 votos y aseguró su continuidad al frente de la CGR. Incluso Jorge Ávalos Mariño, quien se había postulado para el cargo y finalmente ni siquiera integró la terna pese a su trayectoria, defendió la gestión del contralor en un intento de persuadir a los colorados y, al mismo tiempo, favorecer la continuidad de Paiva.
El Nuevo Liberalismo es liderado por el gobernador de Central, Ricardo Estigarribia, quien logró imponer a sus candidatos en el Directorio del PLRA, con la dupla Alcides Riveros-Antonio Buzarquis, además de obtener una importante victoria interna de cara a las elecciones municipales.
En contrapartida, Adrián Billy Vaesken, del Frente Radical, fue el único diputado liberal que estuvo presente y no acompañó a Benítez: votó por su correligionaria Mabel Bogado, quien finalmente obtuvo apenas dos votos.
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Opositores que se retiraron
Otros diputados liberales, tanto del Nuevo Liberalismo como de otros sectores del PLRA, se ausentaron de la sesión extraordinaria. Se trata de Emilio Pavón, Carlos López, Alejo Ríos, Antonio Buzarquis, Carlos Pereira, Arnaldo Valdez y Diosnel Aguilera.
Los legisladores del tercer espacio, como Johanna Ortega (País Solidario), Raúl Benítez (independiente) y Rocío Vallejo (Patria Querida), habían advertido que abandonarían la sesión ante la inminente reelección de Camilo Benítez.
“Yo me voy a retirar y respondo por mí, pero apelo a la reflexión de los colegas, no es justo que esta mayoría use su mayoría para consolidar su poder en la Contraloría a través de Camilo y sus secuaces para seguir persiguiendo opositores y por migajas cuenten con otros, porque la verdad es que son migajas porque ellos no nos necesitan, tienen 44 diputados para llevar a cabo esta operación política que va a redundar en más de lo mismo: Camilo Benítez como un perseguidor de opositores. Esa es la verdad”, expresó Ortega antes de retirarse, en una decisión que finalmente no alteró el resultado de la votación.
Este sector cuestionó además al contralor –según sus denuncias– por haber blanqueado las declaraciones juradas del presidente Santiago Peña y por impulsar acciones contra figuras de la oposición, entre ellas el ex intendente de Asunción Mario Ferreiro, la ex senadora Kattya González y el ex intendente de Ciudad del Este Miguel Prieto.
“Ni siquiera vengo a pedir que no lo voten, no espero algo distinto, sé cómo termina esto. Vengo a dejar constancia de que hoy están haciendo la premiación y están entregando el trofeo de Contraloría al que juntó las medallas de la persecución a opositores”, lanzó Benítez.
En total se ausentaron 14 diputados de diferentes sectores, en tanto que 66 dieron cuórum a la sesión extraordinaria.
El cartismo se quedó con todo
Pese a las advertencias de sus colegas de oposición, la mayoría de los liberales decidieron permanecer en la sesión y apostar por la continuidad de Paiva como un supuesto contrapeso frente a Benítez. La estrategia, sin embargo, no dio resultado.
El cartismo no necesitó de los liberales para concretar su plan y terminó designando como subcontralor al colorado Armindo Torres, actual director de Declaraciones Juradas de la CGR.
De esta manera, la bancada oficialista no solo aseguró la reelección de Benítez, sino que también retuvo la Subcontraloría, dejando a los liberales que acompañaron la operación sin el contrapeso que esperaban conseguir y consolidando el control colorado sobre la Contraloría General de la República.