En el comunicado bajo el título “La salud, un bien común que no admite postergaciones”, la CEP sostiene que la salud “es un bien común, un derecho de todos, y no un privilegio de quienes pueden pagarlo ni una promesa que se cumple solo en los discursos”.
Señaló además que los sectores más vulnerables son los que sufren con mayor intensidad las consecuencias de la crisis.
Los obispos reconocieron como legítimos los reclamos del personal sanitario, entre ellos los salarios congelados durante más de una década, la falta de insumos y las condiciones laborales.
“Un salario digno es aquel que no obliga a nadie a subsidiar con su propio bolsillo el servicio que presta al Estado; eso no es un lujo, es un umbral mínimo”, afirmaron.
La CEP también pidió considerar el impacto de las renuncias masivas sobre los pacientes. Aunque reconoció que cada médico tiene derecho a renunciar, alertó de que cuando cientos lo hacen de manera simultánea y coordinada se genera falta de especialistas en áreas críticas, como pediatría y “esto recae sobre quien no tiene ninguna responsabilidad en el conflicto: el paciente, el niño que espera una cirugía, la familia que no eligió estar en medio de esta disputa”.
“Pedimos al gremio que, sin renunciar a su justo reclamo, cuide también ese costo: que priorice los casos más urgentes y mantenga informados a quienes dependen de su atención”, señaló.
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Al mismo tiempo, la Conferencia Episcopal responsabilizó al Estado por el deterioro acumulado del sistema. “Catorce años de indiferencia no se resuelven con un comunicado ni con una promesa vaga de ‘carrera sanitaria’ sin plazos ni financiamiento concreto”, cuestionó, al reclamar que las autoridades asuman su responsabilidad.
La Iglesia puso además el foco en el programa gubernamental Paraguay Sano, al recordar que fue presentado como uno de los pilares de la gestión.
“Su presupuesto no puede tratarse como una partida contingente sujeta a lo que sobre, sino como una prioridad real”, sostuvo la CEP, que planteó ampliar el diálogo más allá del Ministerio de Salud.
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Por último, la CEP exhortó a las autoridades y a los gremios médicos a sentarse a negociar “sin retórica de un lado ni del otro”, colocando en el centro a profesionales y pacientes.
“Que nuestra Señora de Caacupé acompañe a nuestro pueblo en este momento e ilumine a quienes tienen en sus manos la responsabilidad de resolverlo”, finalizó el Consejo Episcopal Permanente en su comunicado.