14 jul 2026

Caacupé: Comerciantes están a la espera de unas ventas milagrosas

Karina Gómez
CAACUPÉ

A solo días del inicio del novenario en nombre de la Virgen de Caacupé, la mayor muestra de devoción mariana en la Villa Serrana se ve atravesada por un frenesí de consumo. Los comerciantes y vendedores ambulantes están expectantes de ese derrame milagroso que les asegure pasar unas fiestas de fin de año con abundancia. “Vendiendo chipa con cocido o butifarra en estos tiempos llego demasiado bien a fin de año”, suscribió una de las chiperas asentada a un costado de la Basílica.

En la misma sintonía, los demás comerciantes –instalados alrededor del Santuario– coinciden en el impacto vital que tiene este evento para sus familias. Para ellos, esta época es su temporada más alta de ventas que define el año económico.

El fervor religioso activa el movimiento comercial en la Villa Serrana que se traduce en la gran cantidad de puestos de venta que ofrece vasta gama de productos. En efecto, los cinco millones de peregrinos –que se espera que lleguen a la Basílica durante toda la festividad mariana– moviliza a miles de personas de distintas ciudades del país, quienes van a hasta la capital de Cordillera a ofrecer sus productos o su arte.

Metro a metro, en las calles adyacentes al Santuario, ya se van poblando de puestos de ventas separados unos de otros por los colores de los toldos que los cubren. Tal es así que en las arterias principales y la Plaza Tte. Fariña acogen un vibrante mosaico de carpas, con los productos típicos de la ocasión.

Las apetecibles chipas se elevan como torres sobre las canastas de las vendedoras. En sus diversas presentaciones –argolla, palomita, entre otros– la chipa es la protagonista culinaria infaltable. Junto a la butifarra y el cocido son esenciales, tras el largo peregrinaje a la Villa.

La versión más popular que buscan los devotos de la Virgen es la chipa con butifarra. Este manjar es esencial para reponer energías después de largas caminatas y el descanso necesario antes de la misa.

SoURVENIR. En el rubro de los recuerdos y la fe, la oferta es inmensa. Más allá de las velas y las estampitas, la tradición artesanal de Cordillera se hace presente con una calidad notable. Se pueden encontrar trabajos en guampas o termos forrados en cuero, pirograbado en madera y una gran variedad de piezas de cerámica religiosa o de decoración. Estos productos son buscados por quienes quieren llevar un recuerdo más allá de lo efímero de la celebración.

“La gente busca llevar un recuerdo que dure, algo que les recuerde no solo a la Virgen, sino a su viaje y a la fe paraguaya. Este año muchos extranjeros están comprando y llevan nuestra cultura a sus países”, indicó el dueño de un negocio de recuerdos, quien nota –de momento– un aumento en la demanda a con relación al año pasado.

En los diversos puestos también se puede adquirir todo lo necesario para la peregrinación: Desde sombreros y sillas de descanso hasta los botellones de plástico vacíos, usados preferentemente para recoger agua de la fuente milagros, el Tupãsy Ykuá.

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