El proceso de licitación impulsado por el Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (Senasa) para la construcción de una planta de tratamiento de agua potable en Paso Horqueta, Concepción, continúa trabado por cuestiones burocráticas.
Mientras tanto, la población se ve obligada a consumir agua sucia y de mala calidad, cuya apariencia —según denuncian— se asemeja más a jugo de naranja que a agua potable.
La obra, estimada en unos G. 12.000 millones, ya inició su proceso administrativo, pero aún no fue publicada en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas debido a la falta del certificado de plurianualidad y la aprobación del Programa Anual de Contrataciones (PAC) en el Ministerio de Salud Pública.
En este contexto, pobladores de la ciudad denuncian que desde hace dos semanas consumen agua de color anaranjado, sin que exista una solución concreta al problema.
La situación genera especial preocupación en los sectores más vulnerables, donde muchas familias no cuentan con recursos para adquirir agua potable.
“La mayor preocupación es la salud de los niños, ya que en las escuelas también utilizan esta agua”, expresó Hernán Osorio, residente de la comunidad.
Según explicó, las autoridades municipales realizaron las gestiones necesarias para avanzar con el sistema de tratamiento, pero la falta de avances a nivel nacional mantiene paralizada la iniciativa.
Asimismo, manifestó su inquietud ante la demora y no descartó que factores políticos puedan estar incidiendo en el retraso, considerando que el intendente local pertenece a un sector distinto al del Gobierno Nacional.
Actualmente, los habitantes dependen del agua proveniente del río Aquidabán para el consumo diario, debido a que los pozos artesianos de la ciudad no están en funcionamiento, lo que agrava aún más la situación sanitaria en la zona.